Al fin dejo de llover, alistar las cosas, y partir, me queda por delante un periplo importante, hasta ahora nadie me dijo que es un Paso sencillo, El Camino del Cuadrado. Las primeras dos subidas eran cuestas importantes, lo sabía, me advirtieron. La primera subo hasta la mitad, me vence, aliviano ropas, mangas cortas, termino de subir caminando empujando la bici, no es tarea sencilla tampoco. En medio de ambas subidas compro un pan casero (sería lo único que comería en todo el trayecto), y avanzo; si no fuera por algunos esporádicos autos, sería totalmente desolada la ruta. En donde creí que se llegaba a lo más alto freno, puedo ver abajo la ciudad de Salsipuedes, mas allá Rio Ceballos, y sobre el horizonte se extiende Córdoba, la verdad me emociona haber llegado hasta allí pedaleando, parecería ser el techo, y si tuviera binoculares especiales, diría que puedo ver el Atlántico.

Llego hasta una cabina de policía, extenuado, a la derecha sale un camino de tierra, 4 km hasta un camping que dudo este abierto y es lo único que hay en el camino, consulto con los policías que me indican que debo bajar para ir al camping y amablemente me dicen que hacia La Falda no es camino para bicicletas, que puedo provocar accidentes, amablemente les contesto también que tengo un espejito retrovisor y que en el caso de tener autos en ambos sentidos, me bajo a la banquina. Ya que me tiraron tan buena onda, decido tomar un trago largo de agua y seguir hacia adelante, que me agarre la noche donde sea, ya inconscientemente iba mirando al costado de la ruta si encontraba algún reparo adecuado donde hacer frente a la fría noche.

Sigo y cada cuesta ya la hago decididamente caminando empujando la bici que cada vez pesa más, las subidas son interminables y he llegado a estar subiendo más de media hora, descansando y meditando por que se me ocurrió venir por aquí.

Después de 4 largas y agotadoras horas de más caminar que pedalear y subir cuestas imposibles empiezo a ver un borde, un valle, pero cada subida era un descanso para la siguiente, ya vi un cartel, La Falda 18 km, que serían pocos, pero más de lo mismo no iba a soportar ya que tenía poca energía y fuerzas a esta altura.

Perseverando e insistiendo ciegamente sigo hasta encontrarme con una bajada del lado de adentro de un cerro y abajo una ciudad, será lo que creo??. Un obrero señalizando obras en la ruta, freno y consulto, cuánto queda? Me dice que son 9 km, y la palabra mágica, todo en bajada!!!!….. Casi lloro de alegría, no podía creer, apuro a sacar la GoPro pero con el bolso delantero no tengo visual por lo que la sujeto con la mano izquierda, empiezo a bajar un camino sinuoso a una velocidad de 45/50 km con curvas y contra curvas, un disfrute por partida triple, por completar el camino, por llegar, y por hacer ese camino en bajada prácticamente sin esfuerzo, sentir el viento frio en la cara, no tiene precio, admirar ese valle, ese espectáculo de sierras y la ciudad…

Al llegar abajo pedaleo un trecho, y una primer subida de entrada a la ciudad que no podía creer, era para darse media vuelta e irse, en una recta hasta el centro voy consultando hoteles, estoy muerto y necesito descansar y reponer energías, nada, todo ocupado, Congresos, Desafío de Rio Pinto, etc. Eso sí, los campings, cerrados.

Odie verdaderamente La Falda en la entrada todas subidas en plena ciudad, el de Turismo me dice “y si, estamos en las Sierras”, sin saber por todo lo que vine pedaleando, en fin, a pasos del centro ubico un hotelucho que me dio buena espina la encargada y me quedo esa noche, cochera al frente, más de 4 viajes al 1er piso con alforjas y bolsos por la escalera, baño y al lado una pizza y al sobre, extenuado pero un día más que productivo y con un sabor a que todo se puede.

Al día siguiente todo el proceso de bajar los bolsos y armar la bici para ir hasta el dique a 3 km donde hay un camping, aunque obvio con muchas subidas. Al llegar allí cerrado, sigo camino hasta el complejo 7 cascadas pero más que el precio de la entrada me dio temor el acceso, una bajada muy dura, que el tema iba a ser salir de allí. Retrocedo hasta el dique y me preparo un mate, pensando que iba a hacer, debía encontrarme con mis amigos que venían a correr el Desafío de Río Pinto, pero recién el finde.

Vuelvo hacia la ciudad pero antes del camping paro a consultar unas cabañitas muy bonitas, les dicen Dormis, y me atiende el dueño Cacho, un santiagueño muy amable y decido quedarme allí, almorzar tardíamente las porciones de pizza que pedí me las envuelvan para llevar la noche anterior a la orilla del lago del Dique y después lavar algo la bici, y tomar unos mates en la costa del lago con el sol de único acompañante, final de este día corto, pero el comienzo de una etapa donde los kilómetros serian menos, pero el esfuerzo y desgaste el doble.

 

Hasta la próxima !!!