Pese a dormir bajo techo y dentro de la bolsa de dormir se nota el frio que empieza a ser más bravo en esta zona. Tranquilo armo las cosas ya que serían distancias más cortas pero con esfuerzo mayor. Me doy el lujo de mi súper desayuno y arranco, próxima parada Villa Giardino.

De nuevo subidas y más subidas que se amenizan un poco con cada auto o camioneta que pasa llevando bicicletas y toca bocina alentándome, ellos van al Desafío del finde, yo pareciera que cada día corro un Desafío….

Hermosas vistas, hermosos pueblos, paso tentado por Huerta Grande pero decido avanzar un poco más, hoy arriban mis amigos, pero decido ir un día antes de la carrera, asi que consulto en Villa Giardino y me indican un camping, alejado de la ruta, y yo tenía un contacto de Warmshowers  y decido ir al encuentro de esta chica, que vive en el Camino de los Artesanos…

También, alejado de la ruta, hacia el otro lado, subo una avenida un par de kilómetros, se convierte en tierra llegando al pie de la sierra, y allí un enorme cartel me indica, que ese camino va hasta la cumbre, pintoresco, ameno, muy bonito, pero las piedras y cuestas para una bici cargada como la mía, no lo hacen para nada bonito. Me adentro casi un kilómetro y no recibo contestación de esta chica que debía venir a buscarme, como se hacían casi las 3 de la tarde delibero, y decido desistir, deshago el camino andado, y vuelvo al centro, y voy hasta el camping, casi 4 km hice en subida, en fin, por algo pasan las cosas, una constante últimamente. Entre idas y venidas, sin poder dar con el camping, entrando y perdiéndome en cuanto camino entraba, llego, una pileta gigante, una casa, comedor, bar y una familia alrededor de una mesa. Le comento que me envían de informes de Turismo y e dice el señor que están cerrados, que es todo un presupuesto abrir el camping si no hay acampantes seguidos…… Ante mi cara de decepción le dice al hijo que barra un poco y me ofrece un quinchito acá atrás…  Lo acompaño y es una especie de barra que se ocupa en verano cerca de la zona de pileta, allí adentro me dice que arme la carpa, está haciendo frio por lo visto.

Doy una mirada a mi alrededor y no puedo creer, atrás un arroyo que alimenta la pileta, tiene más de 600 metros, voy caminando hasta el final donde se desvía del rio, hay otra sección del camping que se cruza el arroyo por un puentecito, varias cascadas en su recorrido, hago unas fotos, tengo para mí solo el camping y la verdad estoy extasiado de tanta naturaleza y silencio. En el fondo agradezco no haber tenido respuesta a los mensajes que envié, que me respondió esta chica cuando ya me instalaba y que estaba en la sierra, que le avise cuando llegara.

Apuro unos mates sentado en una cascada, medito y pienso, me abrigo, extraño, mucho más al parecer cuando me encuentro con lugares donde desearía tener al lado a mi madre y poder compartir con ella por ejemplo ese majestuoso paisaje.

Aprovecho y lavo algo de ropa, improviso arroz y atún de cena y rápido me acuesto, se nota que bajo la temperatura, al otro día tengo congelados los pies, menos mal que estuve en el reparo de ese quinchito….

No tuve oportunidad de agradecerles en persona, pero le dejo el mensaje a la mujer y una calcomanía al hijo más pequeño, muy terrible jeje, y parto, ahora sí, Rumbo a La Cumbre de una buena vez.

Pedaleo sin prisa, pero sin pausa como dicen, y en una de las tantas subidas de un auto me gritan y más adelante frenan, Es un grupo de ciclistas de Resistencia que vino a mirar el Desafío y a pasear. Moni, Marita, Gilda, Ana y dos amigas más que no reconocí ya que me saludaban y estaban emocionadísimas al verme, me alegro ver alguien conocido después de tantos días la verdad.

Sigo y en el camino también otro auto de amigos me indican que en la terminal era el evento, que al llegar me sorprendió la cantidad de autos que había por todos lados, sinceramente creo debe ser uno de los más grandes del país, 5000 corredores, todo el pueblo y aledaños copados por ciclistas.

Al llegar alegría y saludos con cada uno de mis amigos bikers de Resistencia, y claro, más de un curioso que me consulta por la bici, de donde vengo, a donde voy, y algún otro que desea hacer lo mismo y tiene postergado dicho sueño, a quien obviamente aliento a que vaya por sus sueños sin pensarlo tanto.

Mis amigos Ariel Silenzi, Gustavo Solá, Osvaldo Sandoval y Federico Ratti amablemente me alojan en su cabaña que está en San Carlos, a 9 km más de La Cumbre, bueno, última pedaleada por estos dos días al menos, y a dormir calentito y compartir con conocidos, un poco como si estuviera en casa.

Luego de la carrera, todos terminaron emocionados, exhaustos y al borde del llanto, la verdad una muy linda experiencia. Al día siguiente, armar rápido y despedida, a seguir hacia arriba, me espera Capilla del Monte o San Marcos Sierra, veremos….

 

Hasta la próxima !!!