Evidentemente al ir viajando así y estar expuesto a todo hace que uno valore muchísimo más las pequeñas cosas cotidianas, una ducha caliente por ejemplo, algo tan común y corriente, que yo no tenía hace dos días. El camino no se hace más plano, para nada, y llego nuevamente pasado el mediodía a Salsacate, con la última energía, ya fueron pocos kilómetros, pero se sintieron mucha más.

Consulto en la policía, y me informan de dos campings, uno al fondo siguiendo el rio, donde me aseguran que iba a estar solo, y otro cruzando el rio que es municipal y seguro estaba abierto. Sigo el camino del rio, voy viendo lo lindo que es el pueblo, chiquito, la gente deja las bicis sin candado afuera de las casas y el rio es hermoso y tiene mesas en sus orillas que se cubren con hermosos sauces.

Llego al final de la calle, camping del valle, me acerco a la casa donde viven los dueños, una pareja mayor, me atiende la señora amablemente y me muestra todo el lugar, el señor está haciendo unos trabaos de albañilería más allá. Me transmite mucha paz la señora asi que le digo que me quedo en principio dos días, voy a aprovechar para actualizar el blog y descansar que mucha falta me viene haciendo. Ni hablar de la ducha, me consulta el señor para que hora quiero que prenda la caldera que es a leña y le digo que no tengo problema, mejor antes que oscurezca, son las 16 aproximadamente asi que hago unos mates y una hora después tenia prendido la caldera calentando el agua, del baño de mujeres que me abrieron para mí solo. El lugar es muy bonito, sobre el final del pueblo, se ven las sierras hacia un lado y tiene unos árboles finitos y altos que protegen del viento, cosa que se nota y mucho en esta zona.

Termino de armar las cosas, el mate y me voy al baño, el piso helado, pero el agua tibia en el cuerpo, dios mío, una sensación que no se explica, sigo sorprendiéndome como algo tan simple y cotidiano puede generar tanta satisfacción. Siendo un hombre nuevo después del baño agarro la bici y voy hasta el centro a comprar frutas y averiguar el otro camping, cuyo encargado no se encuentra, asi que decido quedarme en este camping y acompañar a la pareja mayor esos días.

La noche paso sin sobresaltos, muchísimo frio pero bien abrigado, al otro día ya es sábado asi que me organizo para limpiar la cadena y voy hasta la estación de servicio, que está cerrada, no hay en el pueblo asi que desisto y dejo para más adelante este tema mecánico, me hago unos fideos con sardinas y aprovecho la siesta para intentar lavar la transmisión al menos con agua, arreglar el portaequipaje delantero y revisar todo, se me pasa la tarde y se me acercan ambos a avisarme que se iban al centro y venían de nochecita, que me dejaban encargado. No paso una hora que aparece una camioneta con un tráiler “boyita” pareja de mediana edad, de la pampa que iban rumbo al norte a conocer Cuyo que no conocían, les digo que los dueños no están, se acomodan en un lugar cerca de donde yo estaba y me consulto el señor por el agua caliente, ya que tenían baño pero no ducha, le comento que es el señor quien prende la caldera. Al otro día me levanto con el ruido de que estaban juntando las cosas y al parecer no han llegado los dueños aún y esta pareja de la Pampa se va. A los 15 minutos veo que sale el hombre y me comenta que vinieron tipo 12 de la noche, y que salió a ver a esta gente y ya se habían ido.

Decido prepararme un almuerzo sustancioso asi que voy a pagarle a la señora y le aviso que me quedaría esa noche también, me gusto el lugar y que iba a comprar arroz, ella me dice que no prepare nada, que estaba haciendo tallarines con estofado y me separaba un plato, imagínense mi felicidad, le digo que me voy rápido a filmar un vado sobre el rio y volvía, compre arroz, pan y conseguí bananas. Vuelvo y como una banana, a los 2 minutos me aparece el señor con un tupper playo rectangular lleno de fideos, tuco, carne y queso rallado, woowwww… lo rico que estaba, impresionante, con un pan limpie textualmente el recipiente, la verdad muy agradecido, y le di las gracias cuando le devolví el tupper y me ofreció una segunda porción.

Siesta era lo que convenía, pero debía escribir, encontré una sombre y colgué mi hamaca, me senté y di rienda suelta a mis recuerdos de la última semana que pase, hasta que voló el tiempo y el sol me empezó a dar en el rostro, el cielo azul y casi nada de viento, un día hermoso y espectacular que se completó con la nieta de la señora que me acerca envuelto en un papel un cuarto de bizcochuelo de miel que me enviaba la señora para tomar mi té, emocionadísimo la verdad sentirse tan mimado, asi que seguí su consejo y me prepare el primer te del viaje, hecho por mi claro, ya que en la Cumbre tuve el honor de ser invitado con un té por mi amigo Gustavo Sola, asiduo tomador de dicha bebida. Justo veo el último saquito de un té Abrazo que suelo tomar en compañía de mi madre, asi que volvió el nudo en la garganta, ojos vidriosos y tarde nostálgica extrañando un poco.

Luego del baño y viendo de tomar unos mates que harían de cena me pongo a charlar con el señor y en eso veo el horizonte sobre las altas cumbres unas nubes increíbles, busco la cámara y les saco fotos, el sol las iluminaba desde arriba con los últimos rayos y debajo se formaban luminosos relámpagos, fue cayendo la noche y veo que se dirigía la nube hacia el oeste, de golpe otra formación al este de donde estaba pero se movía hacia el sur, yo había armado el tarp pero lo quite el primer día porque había mucho viento y además casi no caía roció de noche, me acuesto tranquilo a dormir y me despierto con truenos, asomo y veo el cielo cubierto y ni se veía la luna, relámpagos del oeste al parecer se dio vuelta, duermo 40 minutos aproximadamente y lo peor, me despierto con gotas, lluvia, y un viento fuertísimo, de golpe se intensifican las gotas y se larga un chaparrón que con el viento se siente como baldazos que de golpe se transforman en piedras de granizo, un ruido fuertísimo y truenos más rayos, cada embestida del viento me hacían sostener el techo de la carpa, me vestí completamente, me puse las camperas, y deje a mano el piloto esperando lo peor, el viento era tremendo y pensaba que de tener el tarp ya estaría hecho flecos. Por suerte duro solo media hora, pero creo que ni al tomar la comunión había rezado tanto, que susto por dios, la carpa solo se soltaron dos vientos, mal colocadas las estacas quizás, pero la verdad la mejor inversión después de la bicicleta, es la carpa, si alguna vez tienen una herencia o reciben algún dinero extra, Hilleberg es de lo mejor en carpas definitivamente.

Arranque temprano pero a secar las cosas, solo un poquito de agua de la puerta que daba a la tormenta donde tenía las alforjas, fui armando la bici y cerca del mediodía pase a despedirme de los señores que estaban almorzando, se levantaron, me abrazaron con cariño y casi me hacen llorar, delante de ellos, porque debajo de los anteojos fui lagrimeando hasta la ruta, prometí volver a saludarlos, me dijeron que si no estaban que pase y use lo que necesite, unos genios la verdad, mis mejores deseos para ellos.

 

Hasta la próxima !!!