Partí entonces de Salsacate, ya con una actitud un poco más “demorada, relajada”, quizás en el tan ansiado modo viajero…. Detenerse cada 15 minutos, encarar las subidas con mayor serenidad, y recordándome a mí mismo a cada momento “mira Lucas, no te olvides de mirar a tu alrededor”. Es increíble cómo no observamos, ni admiramos nuestro alrededor, he viajado bastante en auto, siempre fui de mirar mucho, casi todo, muy detallista y tratando de captar cada detalle como si fuera una computadora, en bicicleta es impresionante como uno se vuelve parte del paisaje, siente olores, percibe temperaturas, escucha todos los sonidos, y en algunas oportunidades he asustado a algún ave, o pequeño animal, viajar sin hacer prácticamente ruidos es algo digno de ser experimentado.

Demoré en dejar el pueblo, me detuve a comprar un pan casero, mi nuevo vicio en este viaje y la nafta de mis piernas obviamente, en una casa donde tenían una gruta con un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús, algo premonitorio ya que ahí pararía por la noche; luego de unas subidas suaves llegué a Taninga enseguida, desde allí se bifurca el camino, a la izquierda Carlos Paz, Tanti y a la derecha Villa de Pocho y lo que luego me enteraría que era los Túneles, lamentablemente no pase a conocer.

Desde allí el camino se pone muy accidentado y me toman desprevenido las subidas y me agoto enseguida, nuevamente, más mental que físicamente. Analizando llegar a Mina Clavero en un primer momento, de a poco voy reviendo ya que no voy a poder completar esa distancia en un día, viento en contra y muchas subidas, asi que de a poco voy revisando los potenciales lugares y no encuentro nada, aunque María Laura, quien me viene ayudando con la logística desde Resistencia, un poco porque tiene tiempo libre y otro porque inconscientemente va viajando y conociendo los lugares que voy visitando, jajaja, es chiste, labura a full, pero se hace un tiempito para tirarme coordenadas, una genia, que me había vaticinado, en medio de ambos pueblos, una iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, la cual estaba cerrada, pero al lado una Ypf, que me dejan armar la carpa entre los árboles, previendo que iba a ser una noche con helada y todo, sería pasando el acceso a Ambull, en la zona de El Bañado.

Luego de una noche de las más frías, armo nuevamente la bici y después de un rico chocolate caliente arranco. Pedaleo tranquilo y con muchísimo frío, abrigado, pero aquí me doy cuenta de que la bici está más liviana o estoy mucho más entrenado ya, me tocan unos 3 km de planicie, con casi nada de viento, y con sorpresa veo que puedo mantener una velocidad de 24 km/h, cuando que al comienzo del viaje en iguales condiciones a duras penas llegaba a los 20 km/h.

Unas hermosas bajadas al llegar a divisar el filo y el cerro Champaquí a lo lejos me permiten detenerme y sacar la cámara, captando imágenes extraordinarias. Aquí se divisa el comienzo de las sierras casi desde Cruz del Eje hasta las altas cumbres, que tan imponentes se las divisa ya aquí. Luego de las últimas subidas, me encuentro con la panorámica vista de Villa Cura Brochero y Mina Clavero, fotos, me abrigo y me entrego a ese hermoso descenso, sin pedalear a más de 50 km/h, una sensación única en cada curva y contra curva. Paso toda la Villa en horario de siesta, el día nublado y frío, casi sin movimiento en las calles, llegando a Mina Clavero, me informo en Turismo y antes de ir hasta el camping que me sugieren está abierto, me aventuro hasta los bomberos voluntarios, que sorprendentemente me informan que no están autorizados a recibir gente y me indican un hotel que me puede llegar a hacer buen precio. Me llego hasta el Hotel El Porteño y hablo con una amable señora, una de las propietarias que me hace precio por esa noche. De vuelta a acarrear todos los bolsos a un primer piso, pero con unas escaleras más cortas, ya desde la calle tuve varios escalones que levantar lo que podía la bicicleta. Nuevamente me ataca la nostalgia, amplio patio, cubierto por un enorme parral de uvas y construcción antigua, muy parecido al que había en la casa de mi infancia. Aun siendo las 17 me doy una ducha caliente, ya que el baño quedaba en el patio y no quería esperar a que se haga más de noche por el frío que se iba a hacer sentir seguramente.

Actualizo la página pero antes averiguo bicicleterias para una revisadita a mi bicicleta que desde que partí ni siquiera la he tenido que inflar, en el camino caigo en una dietética y semillas van, semillas vienen, nueces, avena y otros alimentos que uso al desayuno agregado a unas bananas, y completo con un chino frente al hotel, apuro la cena y caigo rendido prácticamente sobre la computadora.

Al otro día la duda, llovizna nuevamente, muchísimo frío y los interrogantes de donde parar, hacia donde ir. Felizmente decido quedarme un día más, súper productivo, el amigo Enzo Pedraza me da el dato de un conocido suyo aquí en Mina Clavero, y llevo la bici a lo de su hermano, Lyon Bikes y paso a saludarlo a Pilo Gómez con quién charlo respecto a hacer Altas Cumbres para luego decidir bajarme de dicho tramo y dejar centro de Córdoba para otro momento y aventurarme hacia el hermoso valle de Traslasierra.

Ya con el cambio de cadena y todo perfectamente aceitado solo resta descansar y programarme a disfrutar de una de las mejores partes del recorrido, Traslasierra, al menos en cuanto a paisajes ya tengo satisfacción asegurada.

 

Hasta la próxima !!!