Después de varios micros (Villa Dolores, Córdoba, Resistencia) logro arribar a destino, algo estaba diferente, quizás el cristal con el que miro ahora, ya que no creo haber cambiado demasiado en este corto período de tiempo, aunque definitivamente uno ya no es el mismo.

Quizás uno de los peores motivos para volver sea participar de una mudanza, me encontré de golpe con un montón de energías negativas y se notó el cambio. De todos modos lo principal fue volver a los afectos, reencontrarme con mis padres, hermanos, sobrinos, amigos y conocidos en general. Divertirme a costa de algunos que me hacían pedaleando en las sierras cordobesas y de golpe se sorprendían al verme jejeje. Reuniones con amigos, grupos, conocidos, etc. Todo duro apenas un poco más que el saludo, ya que uno a veces piensa que se lo extraña más de la cuenta a uno, pero cada cual debe seguir con su día a día, por lo que enseguida comenzaron a brotar los deseos de volver a reencontrarme con mi bicicleta y continuar viaje.

Las semanas pasaron rapidísimo, y ya me encontraba nuevamente despidiéndome de mis familiares. Nuevamente micro va, micro viene y me encontraba llegando a Traslasierra, donde me fue a buscar Jóse con el Negro para llegar al cuartel donde pasaría unos días antes de entrar a trabajar a La Matilde. Los días siguientes me recordaría a mí mismo por qué deseaba volver, sin lugar a dudas en San Javier hasta podría decir que ya me conocen.

La semana siguiente ya me presente a trabajar en la Comarca Orgánica Biodinámica Finca La Matilde que se encontraba a unos 5 km de San Javier. Desde allí me llevaron a lo que sería mi nueva casa, entre las Tapias y Villa Las Rosas, una pequeña casa con unos corrales al borde de un campo sembrado donde se encontraban 35 cabras jóvenes y dos chivatos, de los cuales debería encargarme en el mes siguiente, soltándolas bien temprano un rato, dándoles de comer, dejarlas bien encerradas y recorrer los 7,5 km hasta la Finca en bicicleta, donde trabajaría en el Tambo ayudando con la limpieza de los corrales, alimentándolas, y en las primeras dos semanas que estuve también ayude en las pariciones. Me encontré con 165 cabras preñadas, lo que fue realmente un periplo enorme, a partir de las 17 se iban al medio del campo a parir, allí había que ir a buscarlas, traer con los respectivos cabritos y encerrarlos con su madre. En algunos casos asistir el parto, ayudando al cabrito a respirar y limpiarle un poco las vías respiratorias, ya que el resto se encargaba la madre. La verdad que fue una experiencia muy pero muy interesante. Obviamente el día a día se hacía pesado con el ir y venir de las carretillas que debía llevar y las diferentes labores que allí se hacían. Salía de allí exhausto a las 18 hs pero al bajar por el camino dentro de la Finca y ver los viñedos y al fondo las sierras iluminadas con los últimos rayos de sol y con el cielo azul de marco se me pasaba un poco y agradecía trabajar y estar en un lugar asi como ese. La última semana deje el tambo y realice tareas de poda de los viñedos, y también ayude a Pedro en la huerta, sinceramente me falto más tiempo para poder aprender muchísimo más de todo lo que él tenia para enseñarme de las verduras que allí se sembraban.

Esporádicamente en algún domingo que lograba madrugar y lavar mi ropa de trabajo iba a pasar el día al cuartel y un fin de semana fui con Damián Magris a visitar Pueblo Escondido en Merlo, nos acompañaron Gera (bombero de Merlo) y su hermano Emiliano y una vez arriba en el Filo esperamos a un grupo que venía de Villa María, la verdad pasamos un excelente día de trekking y nos reímos un montón. También en estas semanas que iba a veces al cuartel conocí algunos viajeros que pasaron por allí, Miguel Arrayas Márquez el español, que se cruzó con Santiago Sica que iba rumbo norte, también Emiliano Tupilojón de Bs As y Hernán Galindo también de bs as, que sería el único que seguiría allí a mi regreso.

Al cumplir un mes en La Matilde volví al cuartel, donde me esperaban con los brazos abiertos, aquí haría un poco de fiaca en comparación con el ritmo que llevaba en La Finca, aunque siempre hay algo para hacer en el cuartel. Se empieza a sentir movimiento al comenzar la temporada de incendios y ya les contare un poco sobre eso…..

Hasta la próxima !!!