Después de tantos días de conocer la vida diaria del cuartel nunca creí que podría llegar a ser tan distinto lo que se imagina, de la realidad. Casi al mismo tiempo de empezar la temporada de incendios arrancaron los mismos, y pude ver en vivo todo el proceso, desde que prenden la sirena aérea, el arribo de cada uno de ellos desde sus trabajos o donde sea que se encuentren dejando todo lo que estén haciendo y poniéndose inmediatamente al servicio para salir a un lugar donde no saben con qué van a encontrarse……. Definitivamente es vocación, lo comprobé al regreso, el primero un incendio del otro lado de las sierras, zona Carlos Paz, y regreso a los dos o tres días, no recuerdo, pero si me quedo grabada la imagen de ver esos rostros, caras sucias, ojos totalmente irritados, la voz que sale como de una garganta con arena y en algunos la tos persistente, pero se nota también el cansancio acumulado en los cuerpos y ese gustito a labor cumplida. A los 2 días otro incendio ya en el siguiente poblado donde acuden también un grupo de aspirantes, algunos de ellos a su primer incendio y cuidados por sus superiores algunos reciben el anhelado “bautismo” convirtiéndose en la práctica en un bombero más, aquí se nota quienes vuelven descompuestos y totalmente cansados, sinceramente es una tarea hasta se diría heroica, y aun no puedo comprender como siguen existiendo personas que inician estos incendios sin ningún tipo de escrúpulos y a modo de diversión en muchos casos, lamentable.

Aprovechando la distracción arme la bicicleta y ensaye una especie de pre-despedida ya que me dirigí a Merlo, donde me esperaban en el Hostel Casa Grande para trabajar de voluntario durante el próximo mes, allí ayudaba a preparar el desayuno y luego realizaba tareas de mantenimiento y comencé a preparar una huerta, trabajando la tierra y armando un cerco perimetral, junto a otras tareas varias también claro está.

Por supuesto que volví al cuartel, ni bien tenía dos días libres juntos me escapaba en colectivo, cuando fui al cumpleaños de Elías, con quien me reí mucho ya que la costumbre es que se festejen 3 días seguidos jajaja, se imaginan como van quedando algunos, jajaja.;  o en bicicleta, como fue el último finde, que sinceramente fui a despedirme, pero no pude, solamente de mi amigo Facundo pude despedirme, de una manera extraña, porque no me agrada la situación, despedida para mi tiene sabor a cierre, a final, en este caso siento la necesidad de volver, no sé si a vivir (me encanto el pueblo y su gente), pero definitivamente a pasar unos días si, son un excelente grupo de personas y tienen un corazón muy muy grande. Fue asi que se dio que cuando se fueron a una exhibición aérea a la ciudad de Dolores, emprendí el regreso a Merlo, acompañado claro está con el grande de Pablo Romiti, con quien fuimos charlando de innumerables temas hasta La Paz, pueblo a 20 km, que para él fue como un paseo, acostumbrado a maratónicas jornadas de pedaleo.

Asi fue como continué en el Hostel trabajando esos últimos días, preparándome para la segunda etapa, luego de esta especie de meseta, donde aproveche para descansar algo y conocer excelentes personas, tanto en San Javier como en Merlo, donde el gran Gera González también me llevo a recorrer caminos que solo conocen los locales, y en el hostel pasar el día a día con Emiliano (ciclo viajero de bs as), Dani ( Ing. Agrónomo de Quines), Mateus de Brasil en la cabaña y claro también las chicas Flor, Julia, Anita, Alfonsina, Anessa, Cele, Sol, María, que junto a Collin el dueño del Hostel me dieron una cálida despedida cuando llego la hora de partir, hacia lo desconocido, donde aún no había pedaleado, y como yo lo había graficado, de la mitad del país hacia abajo, hacia esas largas distancias que serían el preludio de la hermosa Patagonia, que esperemos ya pueda ir contándoles más en el siguiente post….

Hasta la próxima!!!