Al entrar a esta nueva provincia me invadió una gran felicidad, como hace rato no lo sentía, pedaleando quizás las primeras semanas donde todo era nuevo, asi mismo fue que llegue a Victorica, el primer poblado de La Pampa, pueblo pequeño y con mucho movimiento vehicular debido al paso obligado por allí ya que las demás rutas que pasan por Santa Rosa están cortadas por las inundaciones que hay en la zona que limita a provincia de Bs.As., consulto en una Ypf para poner la carpa y me sugieren enfrente en un predio con parrillas y bancos que pertenece a la secretaria de turismo, allí armo la carpa, me ducho en la Ypf y me preparo unos fideos, sorprendido al caer la noche ya que la temperatura bajo a los -5 y me agarro casi desprevenido, pero medianamente acostumbrado. Luego de una noche fría y tranquila me despierto para desayunar y notar que lloviznaba, ese momento en que se decide si desarmar todo rápido y buscar un techo o aguantar el día con la carpa armada y las cosas adentro, en este caso se largó en la mitad del proceso y tuve que llevar las cosas bajo el techo de la oficina de turismo en dos tandas, por suerte las mujeres que trabajaban allí me invitaron a pasar a tomar unos mates calentitos porque afuera estaba mojado y hacia demasiado frio, demasiado….. El pronóstico no era alentador, y lo que me quedaba por delante eran distancias largas con posibilidad de tener que dormir al costado del camino por no llegar a ningún poblado, entonces me consiguieron un departamentito, La China, donde me quede dos días, aproveche a descansar y lavar la ropa que tenía sucia, reaprovisionarme y tuve una entrevista en una radio del pueblo donde fui a consultar por algún vehículo que saliera con rumbo Neuquén y aledaños que me llevara y ahorrara unos buenos kilómetros ya que me esperaban en Cholila para trabajar en un Hostel, también me hicieron una nota en un medio gráfico con el mismo objetivo, conseguir un aventón. Sin suerte pero bastante descansado, partí el día sábado a la mañana no del todo seguro de lo que encontraría por delante, lo de siempre, viento, fue un tramo muy pero muy duro hasta el paraje El Durazno, allí me encontraría con dos policías solamente, que me cuidarían hasta el otro día, que comenzó temprano, con mucho frio, una subida tremenda y viento en contra, por lo que demore en esos primeros 3 km dos horas, cosa que hace mella en el ímpetu de cualquier persona, pedalear con semejante peso y todo en contra, pero debíamos demostrar de que estábamos hecho. Asi fue que llegue a Chacharramendi, completamente exhausto y destruido mentalmente, armaría la carpa para al día siguiente hacer dedo, ya me quedaban por delante 200 km de la nada misma en la ruta del desierto y los días contando. Tuve la suerte de encontrarme temprano con una camioneta del municipio de 25 de Mayo, que se dirigían a Sta. Rosa y volvían al mediodía, me llevarían, arme todo súper contento y me fui a la ruta a esperar, paso el día y puse como límite las 18 hs, y asumí que no iban a pasar, me retire a donde había armado la carpa a las 17:30, pase todo el día al costado de la ruta sin suerte, me puse a reparar una rueda pinchada cuando veo por la ruta pasar la camioneta blanca, a escasos 150 mts, agite los brazos, camine 3 pasos y casi con lágrimas en los ojos vi cómo se alejaba, no podía creerlo, en un santiamén pase de estar 200 km más adelante y solucionado el trayecto del desierto a estar armando la carpa en el mismo lugar que la noche anterior y sin tener solucionado el pedaleo del día siguiente. Pero bueno, al día siguiente lo tome como que debía pedalearlo, encare los 57 km hasta la Reforma, ultimo pueblo antes de la nada, tuve suerte de no tener viento, y pasado el mediodía llegue al pueblo, consulte con un camionero pero nada, volví a la estación de servicio y un camioncito con un carrito de una gente local milagrosamente se dirigían a buscar colmenas a Gral. Roca, allí entendí porque las cosas pasan, luego de caminos de tierra, charlas, llegamos a Roca y nuevamente debía buscar donde pasar la noche, inmensamente agradecido al señor Norberto Neimann por el empujoncito, y me dijo que debía escribir que lo hice en camión a esos kilómetros jejeje, asi fui preguntando y me rechazaron en la policía, caminera, estaciones de servicio y al dirigirme a los bomberos pincho en pleno centro, paro en la vereda, desarmo todo y aparece un muchacho con bici y alforjas, como caído del cielo, me comenta que viene de Bariloche donde vive y se dirigía a Bs.As. a visitar fliares, le comento que me iba a los bomberos y me consulta si me puede acompañar a lo que le digo que sí, que se venga, asi llegamos a los bomberos voluntarios donde pregunto y quedan en responderme al volver el jefe, y como les hablo que estuve en el cuartel de San Javier mucho tiempo un poco logro convencerlos y nos dejan en el fondo, en una casita donde nos bañamos y cocinamos unos fideos y dormimos al menos yo totalmente destruido. Asi fue que nos levantamos al otro día y partimos en direcciones opuestas, pero con el alerta meteorológico que había por ráfagas de viento a mí se me hizo imposible pedalear, en dos oportunidades me freno y tiro al costado de la ruta, por lo que solo pude llegar a Allen y como se me corto un rayo busque una bicicleteria para solucionarlo, y luego ir al polideportivo municipal que me consiguió el contacto Mario Pulguini y pude quedarme dos días hasta que pasara el temporal de viento que obligó a suspender todas las actividades en la zona.
Asi fue que arranque nuevamente, pase Neuquén y tuve que hacer noche al costado de la Ruta en Senillosa cerca de la policía caminera, al día siguiente pedalee hasta Villa el Chocón y arme la carpa en un hermoso camping al costado de la ruta y al día siguiente me dejaron armar la carpa en el predio del cuartel de bomberos de Picun Leufu, estos tramos sufrí nuevamente el viento y ya sentía el cansancio acumulado, pero parecía que no iba a llegar nunca a destino. El tramo siguiente hasta Piedra del Águila era con muchas subidas fuertes, pero mágicamente conseguí un señor en camioneta con un carro para vacas que iba hasta 20 km antes de donde yo iba. Por supuesto me quedo una subida eterna en la represa de Pichi Picun Leufu que demore casi dos horas en subirla, para llegar a Piedra, me dijeran que no en los bomberos, en la policía y termine en un hospedaje muy cómodo y aproveche que al otro día nadie me quiso levantar asi descanse otro día mas. Al siguiente si, encare las subidas, eran casi 80 km hasta un puesto de control caminero y después otros 120 a Bariloche, ya a media mañana sentía que no iba a llegar, subidas interminables que se abusaban de mi acumulado cansancio y devastamiento mental a esta altura, pero milagrosamente pasado el mediodía unos cuantos metros adelante pasando una curva una camioneta giro volvió y de nuevo giro al mismo sentido y bajo el vidrio asi que me detuve y me dice que vio el cartelito que decía Bariloche, que él se dirigía allí, por supuesto, no podía creer, de la nada me encontré en Bariloche, habiendo avanzado un buen trecho que me iba a demorar unos dos días seguramente, si no es que más, pero aquí aun debía manejar y contener la emoción de pisar esta ciudad que tantas veces me recibió y que me encanta, esas montañas aun cargadísimas de nieve, y tratar de encontrar la Casa de Ciclistas de Coco fue un tema también ya que una calle que tome era tan en subida que caminando empujando la bici me resbalaba y no la podía subir, luego de tanto sufrimiento al fin llegue y sentí como se cumplió un gran pero gran tramo de lo que ya se estaba convirtiendo en un vivir más que en solo un viaje, empezaba a sentirme viajero a esta altura, rodeado de otros ciclistas, que ya les contare en detalle.
Hasta la próxima!!!