Cholila me trato bastante bien, no tuve compañía wwoofer asi que prácticamente estuve solo ese mes, pero lo compartí con Laura y Darío, ambos excelentes personas.

Apure la partida para llegar a la Intendencia del P.N.L.A. (Parque Nacional Los Alerces), debía hablar con una persona para hacer un mes de trabajo voluntario. El camino no iba a ser sencillo y a los pocos km de salir de Cholila pinche una rueda, cambio cámara y sigo nuevamente, descubriendo un pequeño detalle a los pocos km termina el pavimento y comienza un ripio bastante grueso que con alforjas se hace intenso, más aun en las subidas. Al no ser aun la temporada no encuentro al Guardia parque en el portal norte y avanzo hasta llegar a un camping, que me recibe el dueño informándome lo que temía, aun no abren, pero debía seguir hasta Arrayanes, unos 15 km más, asi es que empujando la bici en algunas subidas, tomando fotos a cada instante, admirando con la boca abierta todo el paisaje logro llegar a un lugar mágico, Camping agreste, organizado y con precios bastante caros, pero entendible por el lugar donde estaba. Armo campamento a la orilla del Rio Arrayanes, agua verde, transparente y simplemente me desbordaba la emoción al dimensionar en el lugar donde había llegado pedaleando. Hizo bastante frio por la noche pero al otro día debía hacer pocos km, asi que prepare todo tranquilamente y partí, pasando por la Playa del Francés, en el camino, un lugar mágico, que se encontraba aun cerrado, pero seguí hasta Punta Mathos, hermoso camping libre sin ningún tipo de servicios, donde conocería la noche más oscura. Al borde del lago Futalaufquen donde parece doblarse el lago y al fondo se ve el Lago Krugger, a la madrugada salgo de la carpa al baño, apago la linterna y estirando mi brazo no podía ver mi mano, era tal la oscuridad que daba miedo, más aun estando solo en esa inmensidad. Al día siguiente avanzo hasta la cascada Irigoyen y estando a 5 km de la Villa y teniendo llovizna y frio gran parte del camino opto por entrar al camping libre, y luego de una tremenda bajada hasta el borde del lago busco algún lugar reparado de la lluvia para pasar la noche. También oscuridad total, solo en la inmensidad, rodeado de árboles milenarios, imposible de contener la emoción de tomar un mate por la tarde o a la mañana del otro día, sin saber si algún día regresare a esos lugares, no queda más que agradecer estar allí y despedirme, continuar viaje.

Llego a la Villa Futalaufquen, nuevamente asfalto y señal de celular, espero a hablar con el Intendente del Parque y me explica un sinfín de requisitos y papeleo, que no tenía intensión en reunir por lo que decido volver hacia la ruta y quedarme en un camping con un parque hermoso y lugar para 200 carpas, de los mejores campings que vi, regenteado por una pareja mayor, y con esfuerzo lograron un lugar mágico, el señor nieto de pobladores originales de esas tierras dentro del Parque. Camping Calel, de Cacho Flores, una excelente persona. Luego de descansar y bañarme luego de 3 días dentro del parque decido seguir camino y dirigirme a Trevelin, gracias al contacto con Pablo Carnevale me consiguen un lugar en la casa del tio de Vane Davies, Juan Davies, sinceramente unas personas muy cálidas y amables, me atendieron de lujo y me dieron un tour del pueblo. Llegue un sábado y como se iban a Futaleufú el domingo quede en la plaza tomando mate y viendo a donde me llevaba el viento, que dicho sea de paso soplaba y mucho. Probé suerte en los bomberos y termine en la entrada del Pueblo del Molino (eso quiere decir en Gales Trevelin) en el camping Otrebor, un particular señor, de nombre Roberto, cosa que descubrí luego era el nombre del camping al revés y lo disfrute para mí solo, para ya lograr contacto con una chacra del pueblo donde podría hacer voluntariado unas semanas.

A todo esto el amigo Pablo Romiti me comenta que su viaje al norte se interrumpe, propuesta de unos amigos, hacer la Carretera Austral en Enero hacia el Sur, por lo que decido momentáneamente modificar el sentido en el que la iba a pedalear yo y reunirme con ellos, como quien no quiere la cosa empezar un viaje solo y terminar con amigos del camino, experimentados cicloviajeros, asi que ansioso de encontrarme con ellos. Por lo pronto hacer tiempo aquí en Trevelin, pasar las fiestas y disfrutar de un lugar mágico, donde el invierno no quiere irse y se contrasta con la información que me llega del veranito Chaqueño que aprieta sin dar tregua, asi que a disfrutar del frio y aprovechar.

 

Hasta la próxima!!!