VIVICICLETEANDO

PEDALEANDO EL MUNDO

Author: Lucas (Page 1 of 3)

“ Final, sensación desagradable…”

El tramo era el inverso al que el destino me había marcado hacia ya casi un año atrás, desde San Javier (en este caso desde el rancho de Jose Luis y no desde el cuartel de bomberos), hasta Resistencia, donde si todo andaba bien iba a llegar a tiempo para el cumpleaños de mi ahijada, asi y todo me preocupaba el hecho de que no iba a llegar a tiempo para el cumpleaños de mi otra sobrina Juliana, una semana antes ya que iba a volver en bus y dejar la bicicleta con mi equipaje en San Javier, pero decidi volverme con todo a cuestas y pedaleando.

Sin lugar a dudas estaba cansado, sentía que me costaba horrores cada subida, lo que me llevo hacer el año pasado en 4 dias, lo hice en dos días, y tramos que en esta oportunidad me toco hacerlos en subida, pero quizás ya con mas experiencia, o con mas apuro por llegar, me hizo llegar rápidamente hasta pasando Charbonier, donde crei que podía hacer noche, a intentar dormir al comienzo de la ruta 17 adentrandome en el ripio que cruzaría Ongamira para llegar a Villa Totoral; error mio, improvizacion, destino, vaya uno a saber, a ultima hora un camping cerrado me obliga a seguir camino, se oscurece pronto, aumenta el frio y no tengo donde pernoctar, y consultando a la dueña de una suerte de parador en el camino me dice que arme al costado de la ruta, cosa que hice ya que no me quedaba otra opción, apure el armado de la carpa, cene lo ultimo que quedaba de un salamin y pan, e inmediatamente me prepare para dormir ya que empezaba a tener mucho frio producto de estar hace dos días sin ducha. Intente descansar ya que debía levantarme temprano, pero fue una noche con muchos ruidos y bastante frio. Al otro dia debía levantar todo con las primeras luces y la verdad hacia mucho mas frio, pero me tocaria un hermoso dia de pedaleo, por una ruta de piedras y ripio muy hermosa, tranquila y con unos paisajes únicos. Grutas y cuevas extraordinarias, uno de los lugares mas misticos de Cordoba.

Sinceramete creo fue la despedida o el broche de oro de esta etapa de mi viaje, paisajes únicos, soledad total, subidas interminables, viento muy fuerte ya que en la cuesta del Peregrino llegaba al punto máximo de altura y quedaba bajar simplemente hacia el otro lado, con alguna que otra subida, para llegar a Villa Totoral, donde podría ducharme, armar la carpa asi nomas total al otro dia seguiría camino y el clima estaba hermoso. Fue asi que a las 6 de la mañana me despertaría bajo una tormenta de viento y tierra, el cielo totalmente negro y como no puse estacas debido a la superficie al comenzar a armar la bici y quitar apuradamente los bolsos de dentro de la carpa, esta comenzaba a volarse, doblarse de una manera que pensé que seria el final, pero aguanto, y pude armar todo, con mucho, mucho frio me decidi a emprender viaje, pese a que el cielo no era muy prometedor tuve una jornada realmente devastadora, asi es esto, pareciera algo sarcástico, el dia anterior fue lo mejor de lo mejor, y esta jornada tuve que rodar prácticamente inclinado a 60° ya que el viento era sumamente fuerte, a medida que avanzaba el dia yo no avanzaba acorde a lo planeado, y me sumia en la desesperación ya que era una especie de marioneta de los elementos expuesto e impotente en la ruta. Finalmente logro llegar a una ypf en La Puerta, y darme una ducha, comer unos fideos e ignorar unas horas al frio, al otro dia seguir camino y lograr llegar, nuevamente a Altos de Chipion, donde me ocurriría algo muy simpático, al lograr llegar preguntando y buscando carteles a los Bomberos Voluntarios, luego de que me “entrevisten” el jefe, el segundo jefe e inclusive un policía que vino hasta el cuartel en un patrullero a tomarme los datos personales preguntándome si yo era el “viajero” que andaba por el pueblo, luego me dicen que no se queda nadie de guardia por lo que tenia para mi solo el cuartel, pude cocinarme unos fideos con lentejas y verduras, tomar te, postre, etc, y tirar un colchón en una pieza con estufa, vaya si lo disfrute, recargando energía para al dia siguiente despedirme de Cordoba, provincia que me trato super y que me dejo un gusto a que volveria para quedarme un poco mas aun en un futuro y asi fue que pase el dia despidiéndome y adentrándome ya en Santa Fe, donde llegaría a Sunchales, a lo de mi amigo Leandro, quien nuevamente me abriría las puertas de su casa junto a su hermosa familia, su hermano y sus papa y mama, la verdad unos capos que definitivamente creo Dios me los puso en mi camino por algun motivo en particular.

Ultimo tramo cruzando la provincia de Santa Fe, anteriormente erre el camino mas al norte y ahora me termine metiendo en un camino vecinal que me habían aconsejado no cruzarlo y que encima estaba recién pasada la motoniveladora por lo que fue todo un periplo que termino caída la noche al costado del peaje de Videla, donde no me dejaban armar la carpa, pero no iba a hacer los 6 km que restaban al pueblo en esa peligrosa ruta, asi paso imperceptible la noche pero al otro dia arrancaría viento en contra donde apenas podría llegar a San Justo desde donde pude acortar camino en la camioneta de mis padres para poder llegar a Resistencia a tiempo para el cumpleaños de mi sobrina, cosa que me lleno de amor por la hermosa sorpresa que pude darles a todos.

Y a descansar!!!

 

Hasta la próxima!!!

“Tratar de descifrar el plan maestro, para que?? …”

Demasiadas casualidades se fueron dando a lo largo de todo este año, no se si será por una cuestión de haber logrado estar mas en sintonía con el fluir de las cosas, si es algo cíclico que se va dando, si uno se vuelve mas perceptivo y logra tener mas afinado los sentidos; la cuestión es que había ya prácticamente desestimado la idea de rodar por el Camino de los 7 lagos, por varias razones, a la ida tuve oportunidad de ir derecho a San Martin y bajar por allí, luego me ofrecieron hacerlo en Octubre, decidi dejarlo para el regreso, luego tendría posibilidad de volver a Chaco directo desde Bariloche, iria a Chile, etc. La cuestión es que cuando decidi cambiar el rumbo y volver al norte, opte por encarar por aquí, en lugar de por donde vine al principio, Neuquen, y fue asi que me acompaño los dos primeros días Andy Villarrueta. El primer dia salir del tumulto Bariloche nos impidió llegar a Villa La Angostura, consultando un guardiaparque acampamos con discreción en una costa del Nahuel Huapi y agradeci enormemente el amanecer del que pude ser testigo. Al dia siguiente nos tocaria lluvia desde unos km antes de la Villa hasta el Lago Espejo, a secar la ropa y lograr descansar. Al dia siguiente Andy partiría, yo preferí disfrutar de un dia mas y aprovechar a secar la ropa, cosa que se dificultaría ya que desde pasado el mediodía hasta casi las 6 de la mañana no paro de llover.

Al dia siguiente demore en secar todo y arrancar, pasado el mediodía, pero rode solo unos cuantos km, encantado por todo el Lago Correntoso, subidas y bajadas, bosques y mas paisajes que no veía hace años, ahora en otro medio de transporte, totalmente diferente. Llego al camping 7 lagos, a orillas del Lago Correntoso, en el extremo opuesto a Villa La Angostura, paso una fría noche, y continuo al dia siguiente, mezclado en un torbellino de pensamientos y sensaciones, nostalgia porque quizás sea la ultima vez que paso por allí, desbordante emoción en cada curva, sudando cada subida y haciendo fuerza para no abrir tanto la boca al mirar cada montaña que se me va poniendo delante a lo largo del camino. Freno en varias oportunidades, a comer algo, tomar unos mates, disfrutar del silencio y de esos lugares únicos. Cada tanto cruzo algun grupo de ciclistas que se nota alquilan bici en San Martin para devolverla en La Angostura, llevan poco equipaje, van apurados, se lee en el rostro lo que pareciera ser un cartel indicador del status como viajero, distintos son aquellos con mucho equipaje, equipos con marcas de afuera, que denotan mas tierra encima como asi kilómetros, se los nota mas a gusto sobre sus bicis, ya es casi una forma de vida, no solamente un desafio de semana y media.

Al salir del camping llego al desvio para villa Traful, ya un poco cansado, decido no adentrarme, dejo para un posible futuro viaje mas explorador, y sigo hacia el Pichi Traful, no sin antes sufrir subidas bravas, pasar por hermosos paisajes, dar gracias por enormes bajadas y montañas únicas. En este camping libre logro lavar ropa, descansar, disfrutar

Inmediatamente al salir del Pici hay una subisa larga y brava, pero el bosque, el silencio, el fresco, no lo se, algo me hace sentirme en el cielo prácticamente. Sigo unos pocos kilómetros extasiado y pasando el Lago Villarino y el camping del mismo nombre llego hasta el Lago Falkner, hermoso camping que disfruto a pleno, siesta en hamaca, mate, pies en el lago, frio por la tarde, hermoso atardecer, fideos y provenzal al irse el dia. Noche helada que no me alcanza para agradecer por todo lo vivido.

Se nota un pequeño cambio de vegetación al dejar el parque para pasar al Lanin y ver un poco menos de arboles frondosos, pero majestuosidad sin limites al llegar al Lago Hermoso, aquí desviándome del camino varios km y lograr pasar una tarde noche prácticamente perfecta, y ya al otro dia partir con cierta tristeza pero ansioso por desviarme luego del hermoso Lago Machonico para ir hasta Villa Meliquina a visitarlo a Matias, hermano de Hernan, los chicos que estaban en Trevelin haciendo la cabaña. Justo estaba el primo, hermano de Fernando y un amigo que habían ido en moto hasta allí, pero al dia siguiente partieron, quede junto a el papa y la mama de Mati, unos genios sinceramente que pasamos una excelente semana en la Villa. Un lugar mágico, hermoso, super relajante, y que pese a estar en pleno Febrero se sentía fresco por las noches, no hay tendido eléctrico en toda la villa, un lugar de ensueño sinceramente.

Toco partir, saludarlos y ya comenzar nuevamente en modo solitario. Melancolia al suelo al acercarme a San Martin, hermosos últimos kilómetros en bajada, de lo mas bonito del viaje, inolvidable. Ya en San Martin pase una noche en camping y otra en el dpto. de una Couchsurfing de Corrientes que vive allí hace 16 años para luego emprender al solitario trecho hasta Junin de Los Andes, donde me quede en el camping municipal y recibi la noticia de que Jose Luis se estaba volviendo a Cordoba en unos días, y quedamos en que nos encontrábamos en Zapala, pero al tener un dia de lluvia preferí quedarme y justo el dia de mi cumpleaños nos encontramos a la salida de Junin, un genio, subimos la bici y alforjas al auto, atamos todo y comparti el regreso de vacaciones de Jose, Carla y Mateo.

Sumado a una visita al cuartel de unos días y apurando el regreso, tuve corta estadia en la casa de Jóse, pero sabiendo que volveria para quedarme mas tiempo mas adelante.

Hasta la próxima!!!

“Trevelin, el pueblo del molino …”

Desde el comienzo me parecio un pueblo bien equilibrado, con no mucha gente, no muchas casas, bonitos valles, montañas, alrededores, etc. Me contacte con un ayudante de Ana, una señora que me recibiría en su chacra, que queda en el valle del Corinto, me encuentro en la plaza con Ludovic (Ludo), un francés con quien compartiría una semana en esta chacra, el se va en el auto con Ana hacia la chacra y yo en la bici, encare mal, entendí mal y termine yendo a ootro lado, y luego de dos horas logre llegar a la chacra. Hermosa casa de barro, con muchas verduras y fruta fina plantadas, al fondo un domo en progreso y un gran comedor con cocina a medio terminar, hermoso el lugar, pero Ludo solo se quedaría una semana por no considerar que el régimen allí era Wwoofing, quede una semana solo, tenia tareas simples, cada tanto me iba en la bici al pueblo a tomar mate a la plaza y luego el tercer fin de semana me congestione y tuve un poquito de fiebre, repose y trabaje el lunes que coincidió con la llegada de Steffen, un alemán que venia con experiencia ya que se dedicaba a la horticultura biodinámica en Stuttgart. Evidentemente el sol no me hizo bien por lo que debi quedarme en cama el dia siguiente pero ya a Ana no le agrado mucho al parecer, ya que me informa que no podía estar allí si no trabajaba, coincidiendo con el desagrado de Steffen también quien al otro dia junto conmigo decide dejar la Chacra.

Como es el destino que al dirigirme casi 20 km hacia el limite con chile, a un camping de motor home y viñedo, donde arregle para quedarme un mes aproximadamente, me lo encuentro instalado a mi amigo Steffen, el muy caradura se fue allí también, que casualidad. Y asi fue que en este hermoso lugar armamos nuestras carpas a orillas del arroyo Nant y Fall, trabajamos en el viñedo, atendíamos turistas y nos encargábamos de tareas varias, y en días libres conocíamos los alrededores.

En el mismo lugar estaban Hernan y Matias, dos hermanos de Estilo Patagonia, (luego se integraría Fernando el primo), quienes vivian allí mientras construían una cabaña de cipres a unos kilómetros mas camino a Chile, quienes junto a Sergio el dueño, su hijo Emanuel y también Yoric, hijo de un amigo de Sergio, pasamos un mes bastante atareados, aunque a la siguiente semana Steffen seguiría su rumbo hacia el Bolson, donde trabajaría en una chacra organica, pero llego Santi, un bombero español amigo de la familia que los visitaba siempre en esta época, quien nos ayudo durante las fiestas.

A todo esto me propusieron quedarme diciembre y Enero, pagándome un dinero y tenia que ayudar a recibir turistas, que en su mayoría eran europeos, fue asi que conoci a Tony y su mujer de Suiza, a Hilu y Zigo de Alemania, Gabriela y Manfred de Liechestein, Jose, de Chile que acompañaba a Jean quien pescaba en los alrededores y ya era un visitante habitual, y un sin numero de visitantes de todas partes del mundo; por supuesto también Thomas Davies de Escocia, quien al manejar poco español se hizo mi amigo por necesidad jeje, La verdad muy muy buenas personas a quienes ojala la vida me de la oportunidad de volver a ver nuevamente.

Recorri bastante la zona, quizás no como me hubiera gustado, pero viviste las cascadas, fui en bicicleta hasta el Lago Baguilt, terrible odisea que ocurrio el 24 de diciembre y casi no llego ya que el guardafauna no me dejaba seguir camino debido a una tormenta que se acercaba y estaba pronosticado un clima difícil, el Lago se forma del deshielo de glaciares, esta bastante arriba en las montañas rodeado de una selva interesante y pese a ser pleno Diciembre tuve bastante frio, me moje completito, y no pude quedarme mucho tiempo arriba ya que se largo la tormenta, en fin, experiencia para el recuerdo ya que fui solito.

Lo que respecta a la zona sur del parque no fui porque era solo la presa pero quien dice quizás en otra oportunidad.

El lugar sinceramente super apacible, hermosos paisajes, aprendi mucho junto a Emmanuele y los chicos, Robin, Bruno, Santiago; también con Rodolfo y Maura, padres de Sergio y Segundo, que fue un wwoofer que estuvo dos semanas en enero. Seguramente volveré por esos lados ya que un pedacito de mi quedo por allí.

Llegado el momento y como Pablo Romiti y el grupo de ciclistas con quienes íbamos a rodar Carretera Austral se demoraban en bajar y tenia información de que posiblemente mis padres se harian una escapadita hasta Bariloche decidi volver sobre mis pasos y rodar nuevamente los 325 km de duras subidas y bajadas que me separaban del Camping y Bariloche, no tuve en cuenta que no rodaba con peso desde hacia casi 3 meses, por lo que me costo bastante, quizás por pasar por los mismos lugares, aunque también tuvo un gusto diferente, casi nostálgico, de no saber si volveria nuevamente por esos lugares, intuyo lo sentí como una despedida, ya que me sentí muy bajoneado y cansado, hubo días que me costaba pedalear, mas alla del relieve, creo que o estaba muy mal comido o influyo algo el estado de animo.

En fin, contra viento y marea, pase días bueno y otros no tanto, acampe en hermosos lugares, campings y bomberos  y al final logre llegar a Bariloche y pasar una semana en familia, que para mi sorpresa vinieron también, escondidos, mi hermano y mi sobrina Juliana y Juan Cruz, asi que agradecido totalmente.

En esas dos semanas que al parecer las sentí como un quiebre, de a poco fui evaluando las fechas, los recorridos, el clima, ya que si cruzaba a chile, y bajaba por Carretera Austral y debía volver a Resistencia para Abril, definitivamente iba a estr apretado de tiempo, cosa que no me parecía acorde con el ritmo de viaje que venia manejando, viajando despacio y justo Carretera Austral iba a hacerla apurado, no señor…. Entonces abraze la idea de subir la bici a la camioneta de mis padres y volverme al Chaco, cosa que tuve que replantear nuevamente ya que no venían solos, o sea, cada dia que pasaba iban cambiando mis planes, que me volvia, que no, y fue asi que los despedi con lagrimas en los ojos y me deje llevar por el destino y a seguir viaje, los días se hacían mas frios, pero debía afrontar lo que sucediera, fue asi que volvi nuevamente a la casa ciclista de Bariloche, me reencontré nuevamente con Coco y pase 4 dias solo hasta que llego Seba, Lucas y al mismo tiempo casi una familia a Canada, Padre, madre, 3 hijos y una amiga de la hija del medio, también Alee de Australia, Pablo, Romi y V-Power y al final también Lisandro y su novia de Bs As. Se lleno de golpe, y ni hablar al dia siguiente que vino también Barbi por lo que tuve que dormir junto con Lucas y Seba, juntitos….

Pasaron rápido esos días, en el medio me encontré nuevamente con Steffen que estaba haciendo la huella Andina y en un mes se volvia a Alemania. Aunque demasiados preparativos, me hicieron replantear nuevamente los días y el clima, y tome la decisión de subir hacia el norte, desistir, y aprovechando que llego un viajero que iba rumbo a San Martin de los Andes  parti al dia siguiente. Andres Villarueta, que venia de Bs As y con quien rodamos hasta Lago Espejo, y nuevamente nos separaríamos, ya que yo seguía cansado y el quería llegar a San Martin.

Pero en definitiva, aquí empieza lo que podría llamarse el final de este viaje, casualmente en el camino de los 7 Lagos.

 

Hasta la próxima!!!

“Hay un antes y un después de conocer el Parque Nacional Los Alerces …”

Cholila me trato bastante bien, no tuve compañía wwoofer asi que prácticamente estuve solo ese mes, pero lo compartí con Laura y Darío, ambos excelentes personas.

Apure la partida para llegar a la Intendencia del P.N.L.A. (Parque Nacional Los Alerces), debía hablar con una persona para hacer un mes de trabajo voluntario. El camino no iba a ser sencillo y a los pocos km de salir de Cholila pinche una rueda, cambio cámara y sigo nuevamente, descubriendo un pequeño detalle a los pocos km termina el pavimento y comienza un ripio bastante grueso que con alforjas se hace intenso, más aun en las subidas. Al no ser aun la temporada no encuentro al Guardia parque en el portal norte y avanzo hasta llegar a un camping, que me recibe el dueño informándome lo que temía, aun no abren, pero debía seguir hasta Arrayanes, unos 15 km más, asi es que empujando la bici en algunas subidas, tomando fotos a cada instante, admirando con la boca abierta todo el paisaje logro llegar a un lugar mágico, Camping agreste, organizado y con precios bastante caros, pero entendible por el lugar donde estaba. Armo campamento a la orilla del Rio Arrayanes, agua verde, transparente y simplemente me desbordaba la emoción al dimensionar en el lugar donde había llegado pedaleando. Hizo bastante frio por la noche pero al otro día debía hacer pocos km, asi que prepare todo tranquilamente y partí, pasando por la Playa del Francés, en el camino, un lugar mágico, que se encontraba aun cerrado, pero seguí hasta Punta Mathos, hermoso camping libre sin ningún tipo de servicios, donde conocería la noche más oscura. Al borde del lago Futalaufquen donde parece doblarse el lago y al fondo se ve el Lago Krugger, a la madrugada salgo de la carpa al baño, apago la linterna y estirando mi brazo no podía ver mi mano, era tal la oscuridad que daba miedo, más aun estando solo en esa inmensidad. Al día siguiente avanzo hasta la cascada Irigoyen y estando a 5 km de la Villa y teniendo llovizna y frio gran parte del camino opto por entrar al camping libre, y luego de una tremenda bajada hasta el borde del lago busco algún lugar reparado de la lluvia para pasar la noche. También oscuridad total, solo en la inmensidad, rodeado de árboles milenarios, imposible de contener la emoción de tomar un mate por la tarde o a la mañana del otro día, sin saber si algún día regresare a esos lugares, no queda más que agradecer estar allí y despedirme, continuar viaje.

Llego a la Villa Futalaufquen, nuevamente asfalto y señal de celular, espero a hablar con el Intendente del Parque y me explica un sinfín de requisitos y papeleo, que no tenía intensión en reunir por lo que decido volver hacia la ruta y quedarme en un camping con un parque hermoso y lugar para 200 carpas, de los mejores campings que vi, regenteado por una pareja mayor, y con esfuerzo lograron un lugar mágico, el señor nieto de pobladores originales de esas tierras dentro del Parque. Camping Calel, de Cacho Flores, una excelente persona. Luego de descansar y bañarme luego de 3 días dentro del parque decido seguir camino y dirigirme a Trevelin, gracias al contacto con Pablo Carnevale me consiguen un lugar en la casa del tio de Vane Davies, Juan Davies, sinceramente unas personas muy cálidas y amables, me atendieron de lujo y me dieron un tour del pueblo. Llegue un sábado y como se iban a Futaleufú el domingo quede en la plaza tomando mate y viendo a donde me llevaba el viento, que dicho sea de paso soplaba y mucho. Probé suerte en los bomberos y termine en la entrada del Pueblo del Molino (eso quiere decir en Gales Trevelin) en el camping Otrebor, un particular señor, de nombre Roberto, cosa que descubrí luego era el nombre del camping al revés y lo disfrute para mí solo, para ya lograr contacto con una chacra del pueblo donde podría hacer voluntariado unas semanas.

A todo esto el amigo Pablo Romiti me comenta que su viaje al norte se interrumpe, propuesta de unos amigos, hacer la Carretera Austral en Enero hacia el Sur, por lo que decido momentáneamente modificar el sentido en el que la iba a pedalear yo y reunirme con ellos, como quien no quiere la cosa empezar un viaje solo y terminar con amigos del camino, experimentados cicloviajeros, asi que ansioso de encontrarme con ellos. Por lo pronto hacer tiempo aquí en Trevelin, pasar las fiestas y disfrutar de un lugar mágico, donde el invierno no quiere irse y se contrasta con la información que me llega del veranito Chaqueño que aprieta sin dar tregua, asi que a disfrutar del frio y aprovechar.

 

Hasta la próxima!!!

“Se hizo esperar, pero la Patagonia al fin llegó …”

Enseguida tuve que dejar un poco de lado las emociones que me generaba, no sólo estar en Bariloche una vez más, sino la manera, el vehículo y las circunstancias en las que arribé en esta oportunidad, con más razón se me llenaban los ojos de lágrimas, porque no fue tarea para nada sencilla. Lamentablemente las foto en el Centro Cívico y aledaños quedarán para otra vida, porque pase de largo y no creo que regrese, en fin, en la casa ciclista de Coco hay en el fondo una parte del terreno que tiene un domo muy grande, que aún le falta ultimar detalles de cerramiento y el baño, por lo que allí solamente duermen los viajeros, y utilizan el baño, cocina y living comedor de la casa principal, eso sí, hay que entrar sin zapatillas y ayudar a mantener el orden y la limpieza, cuestiones que un viajero conoce a la perfección. Aquí me encuentro con Taneli que es de Finlandia, hace Bikepacking y partió de su ciudad hace 3 años y medio, recorrio Europa, Asia e Indonesia, y llego en avión a Ushuaia hace unos 6 meses ya que trabajo en Tolhuín un tiempo en la panadería de la Casa Ciclista en esa ciudad, es delgado, habla muy poco español y prácticamente nos comunicamos en inglés, me cuenta entre algunas cosas que no viaja por rutas sino más bien por caminos vecinales o huellas, que logra explorar desde su iPhone por medio de una App llamada MapOut, que dicho sea de paso está muy pero muy buena, actualmente se quedó sin dinero por lo que está viendo qué posibilidad tiene de encontrar algunos sponsors para poder continuar su viaje con destino final Alaska. Cerca del anochecer llega del centro el amigo Honza, quien es de República Checa y hace un año que viene viajando aproximadamente, ronda los treinta y pico y habla menos español aún que Taneli, pero es más entusiasta y esa misma noche después de cenar nos mostró en su notebook fotos de su país y alrededores, al mismo tiempo que nos convidaba pasta frola que compró por la tarde, ya que al otro día seguía viaje hacia el sur. Esa noche hizo bastante frío y con mi bolsa de dormir que no es lo suficientemente abrigada aún con el Vivac, pase un poco de frío, y al día siguiente aproveche a lavar una muda de ropa y comunicarme con Gastón, un amigo del interior del Chaco que se fue a trabajar a El Bolsón y a quien visitaría en unos días, Coco me comento que debía ir a un curso a unos kilómetros de este pueblo asi que me vendría bien una ayudita. Aproveché a llevar a una bicicleteria mi bicicleta a ver si podía solucionar que un tornillo del porta equipaje que va al cuadro se me corto quedando la mitad del tornillo metido en el cuadro, cosa que lograron quitarlo, pero la rosca quedo mal y el tornillo no ajusta, se debe a que llevo demasiado peso, ya que el porta delantero de un lado se me corto el hierro junto a una costura de soldadura, pero eso lo voy a atender una vez que llegue a Cholila ya que me detendré unas semanas allí. Pasé el día admirando las montañas, el lago, respirar ese aire, tratar de darme cuenta de donde me encontraba, tantas ganas que tenía de caminar, andar en bici, recorrer, perderme en esos senderos, caminos, tapados de árboles y con subidas y bajadas constantemente, bueno, allí estaba, contentísimo y desbordaba felicidad, por fin La Patagonia. Al día siguiente cerca del mediodía subí la bici con todos mis bolsos a la camioneta de Coco, y partimos al Sur, nos acompañó Taneli, quien iba a pasear a El Bolsón, ni bien salimos de Bariloche empecé a emocionarme, Villa Catedral, el acceso a el Cerro Tronador, el Lago Gutiérrez, ese camino es mágico, esas montañas tan cerca, llenas de nieve, resguardadas por los lagos, cubiertas de bosque, sinceramente no recuerdo que hablaban en la camioneta, veníamos charlando en ingles asi que puse mi mente en castellano y me perdí unos minutos mirando al costado del camino, por un lado me entristecía no pedalear ese tramo, pero a su vez llegaría a Cholila que me esperaban hace una semana. Al llegar a El Bolsón armé la bici y fui a la Brigada de Incendios Forestales, consulte si recibían viajeros y podría quedarme esa noche y recibí negativas ahí como en el cuartel de Bomberos Voluntarios más al centro, un poco me lo imaginé debido a que es un pueblo de mucho tránsito de mochileros y viajeros, y no pueden estar alojando a medio mundo. Fui hasta casi el otro lado del pueblo a visitar a mi amigo Gastón y luego de una charla y mate poniéndonos al día y contándome de su nueva incursión laboral allí en El Bolsón, nos fuimos hasta la casa de su hermano, que amablemente acepto darme alojamiento esa noche en una pieza que tenía una cama de más, comimos unas pizas muy ricas, ducha calentita y a dormir que venía aún bastante cansado, y de paso aprovechar una cama calentita. Al otro día luego de desayunar rapidito y para no molestar el descanso del hermano de Gastón, ya que era sábado y aprovechaban a dormir un poco más, partí, sin antes pasar por la casa de Gasti a saludarlo y agradecerle por la hospitalidad recibida; puse rumbo a Epuyén, subidas interesantes, pero se hacían amenas, porque cada media hora o cuarenta minutos me detenía para sacar la cámara y capturar esos hermosos paisajes, de varios ángulos, insistentemente al principio tratando de que se vean igual en la foto que con los ojos, y luego resignarme a que definitivamente no es lo mismo una foto que verlo con los propios ojos. Así pase por el Hoyo, una majestuosidad de pueblo al que se accede desde la ruta en un textual descenso a un hoyo rodeado de montañas, y continuar la ruta por un hermoso valle que obligadamente al final debería desembocar en unas subidas para salir de allí y serpentear las montañas ahora en subida y alcanzar el pueblo de Epuyén, que me sorprendió gratamente el leer un cartel que decía “Bienvenidos a Epuyén, una localidad que aprecia más la vida, que el oro!”, entonces aproveche, me detuve y luego de la foto obligada me almorcé unos sándwiches de mortadela y queso y unos ricos mates, ya que el pueblo estaba más arriba, a pasitos pensé yo, pero entonces aquí ya luego de una larga subida de casi hora y media llegué a una estación de servicio donde consulté para armar la carpa y me dejaron pero armarla en el piso del estacionamiento atrás, ya que el dueño no quería sobre el césped, ya cansado y sabiendo que al día siguiente me quedaba un tramo de más subidas opte por esperar que se vaya el sol, armar la carpa y dormir. Fue así que al programar la alarma del celular veo que el cuartel de BBVV estaba a dos cuadras de la estación de servicio, pero como ya tenía todo armado decidí pernoctar ahí mismo. Noche tranquila sin sobresaltos, bien abrigado de antemano, logré pasarla casi sin frío en esta oportunidad, armar todo nuevamente y volver a la ruta una vez más. Según los mapas del celular tenía todo subida, hasta el desvió de la ruta 40 hacia el oeste, rumbo a Cholila, y así fue, con mucha paciencia y tranquilidad arremetí contra lo que recuerdo al menos dos subidas largas, una con curva y contra curva, la última prácticamente en línea recta y a descansar junto a los carteles que rezaban Cholila a 30 km, empezaba a emocionarme, dimensionar lo cerca que estaba de completar otro más que importantísimo tramo y llegar a un lugar donde tendría techo por unas semanas y podría descansar, aunque sea los domingos, y dejar de lado un tiempo la costumbre de tener la incógnita diaria de donde dormiría. Pero vuelvo rápidamente a la realidad, sacudo esos pensamientos y me concentro en lo importante, aun no llegue a destino, y no estoy ajeno a tener cualquier percance que pueda en un segundo arruinar todo lo previsto hasta el momento, asi que seguimos, sin prisa, pero sin pausa, como dicen. En este tramo hay más bajadas, son las que me llevan al valle y se pueden divisar las enormes montañas a ambos costados míos, vuelvo a detenerme en varias oportunidades para sacar fotos, innumerables paisajes, y no dejo de asombrarme de cómo voy con la bicicleta avanzando entre esos gigantes en dirección al pueblo. Faltando unos 12 km y viendo que es la última bajada hacia el valle me detengo viendo al costado una gran roca en forma de sillón, ya no encuentro sombra de árboles más que algunos pinares, pero del otro lado del alambrado, por lo que aprovecho la roca al menos para sentarme, comer unos sándwiches y unos mates. El sol se hace sentir, y no voy a negar que está bastante fuerte, pero no hace tanto daño como se suele sentir más al norte. Al reincorporarme al camino, y luego de una hermosa bajada en zigzag, descubro que quedan unas  subidas no tan bruscas para recién después acercarme al pueblo. Está ubicado en un lugar privilegiado del valle, la verdad es un lugar que atrae con la vista, con unos paisajes de película, sacados de un libro de cuentos. Sigo mi celular, y me marca el Hostel en el medio de un campo que no tiene nada, y es asi que preguntando a gente del lugar logro llegar al Hostel, luego de ir de una punta hasta otra del pueblo, pero en fin, me reciben dos chicas francesas que también estaban haciendo voluntariado (Wwoof), Helena y Violeta, estaban trabajando en una zona del invernadero y me llamo la atención ya que era Domingo. Más tarde llegarían dos chicas que se estaban hospedando allí, que son de Buenos Aires. Conozco a Darío y Laura, propietarios del lugar, me dieron la bienvenida y cenamos todos juntos, ya ni recuerdo que, pero seguramente alguna pasta. Provisoriamente dormiría en una especie de entrepiso que se utilizara para hacer yoga y micro cine en la temporada, es en la ampliación del hostel, esa noche me cuesta dormir, como de costumbre, ya que son un montón de diapositivas y sensaciones que se acomodan, archivan e imprimen en mi mente.

Al otro día no puedo creer lo que descubro con la claridad, a través de unos grandes ventanales que tiene la habitación donde estoy puedo ver hasta el final del valle, las montañas iluminadas por los primeros rayos del sol y donde empiezan las nubes que van tapando al fondo el comienzo de la cordillera, simplemente majestuoso, levantarse con esa vista ya adiciona un gustito especial al comienzo del día y la semana. Luego de un desayuno pausado, cargar unas cosas en la camioneta y armar mi mochila con agua, gorra y ropa de trabajo acompaño a Darío hasta su cabaña, que está en un cerro hacia el Lago Mosquito, del otro lado del pueblo, dejamos la camioneta del otro lado de un arroyo, ya que el caudal es importante y la correntada también, subimos caminando con las cosas a cuestas, una interesante subida que alcanza a agitarme bastante, y una vez arriba quedo maravillado con todo. Primero una casita hecho de adobe, maderas, chapas cartón, hecho por antiguos voluntarios, con cocina, lugar para tres camas pequeñas y hasta un invernadero pequeño adentro, lo que genera algo de calor; seguido un baño seco y más adelante una casilla de máquinas y al lado de la cabaña principal una casa de herramientas pegada a una casilla de extracción de miel que esta mas nueva y construida más prolijamente, adivino quizás porque como comercializan la miel deberían cuidar ciertas normas al respecto. La cabaña principal se fue haciendo en etapas, tiene dos pisos, y la verdad es muy sólida y calentita adentro, tiene en el living principal una pared vidriada que da al lago, y la verdad es una vista soñada y no tiene precio, simplemente espectacular. Seguido viene una bajada entre las tupidas mosquetas hasta llegar al Lago, allí hay un bote pequeño atado con candado, que se usa para pescar. Aquí arriba es donde ayudare en tareas varias, de jardín, o mantenimiento y espero pasar hermosos días, junto a Tronco, Chapa y Lenga, los perros del lugar, mas allá del frio que aún no se quiere ir, definitivamente el paisaje va a ser lo que me alimente el alma en estas semanas, ya que al subir o bajar, volver al Hostel caminando por el pueblo, a veces cuesta creer que estoy  en este lugar, pienso una y otra vez como se van sucediendo las cosas o si uno es quien realmente hace que las cosas sucedan, pero eso sí, sé que aún hay muchas más cosas, momentos, personas y lugares nuevos por conocer!!!!.

Hasta la próxima!!!

“Se hizo esperar, pero la Patagonia al fin llegó …”

Enseguida tuve que dejar un poco de lado las emociones que me generaba, no sólo estar en Bariloche una vez más, sino la manera, el vehículo y las circunstancias en las que arribé en esta oportunidad, con más razón se me llenaban los ojos de lágrimas, porque no fue tarea para nada sencilla. Lamentablemente las foto en el Centro Cívico y aledaños quedarán para otra vida, porque pase de largo y no creo que regrese, en fin, en la casa ciclista de Coco hay en el fondo una parte del terreno que tiene un domo muy grande, que aún le falta ultimar detalles de cerramiento y el baño, por lo que allí solamente duermen los viajeros, y utilizan el baño, cocina y living comedor de la casa principal, eso sí, hay que entrar sin zapatillas y ayudar a mantener el orden y la limpieza, cuestiones que un viajero conoce a la perfección. Aquí me encuentro con Taneli que es de Finlandia, hace Bikepacking y partió de su ciudad hace 3 años y medio, recorrio Europa, Asia e Indonesia, y llego en avión a Ushuaia hace unos 6 meses ya que trabajo en Tolhuín un tiempo en la panadería de la Casa Ciclista en esa ciudad, es delgado, habla muy poco español y prácticamente nos comunicamos en inglés, me cuenta entre algunas cosas que no viaja por rutas sino más bien por caminos vecinales o huellas, que logra explorar desde su iPhone por medio de una App llamada MapOut, que dicho sea de paso está muy pero muy buena, actualmente se quedó sin dinero por lo que está viendo qué posibilidad tiene de encontrar algunos sponsors para poder continuar su viaje con destino final Alaska. Cerca del anochecer llega del centro el amigo Honza, quien es de República Checa y hace un año que viene viajando aproximadamente, ronda los treinta y pico y habla menos español aún que Taneli, pero es más entusiasta y esa misma noche después de cenar nos mostró en su notebook fotos de su país y alrededores, al mismo tiempo que nos convidaba pasta frola que compró por la tarde, ya que al otro día seguía viaje hacia el sur. Esa noche hizo bastante frío y con mi bolsa de dormir que no es lo suficientemente abrigada aún con el Vivac, pase un poco de frío, y al día siguiente aproveche a lavar una muda de ropa y comunicarme con Gastón, un amigo del interior del Chaco que se fue a trabajar a El Bolsón y a quien visitaría en unos días, Coco me comento que debía ir a un curso a unos kilómetros de este pueblo asi que me vendría bien una ayudita. Aproveché a llevar a una bicicleteria mi bicicleta a ver si podía solucionar que un tornillo del porta equipaje que va al cuadro se me corto quedando la mitad del tornillo metido en el cuadro, cosa que lograron quitarlo, pero la rosca quedo mal y el tornillo no ajusta, se debe a que llevo demasiado peso, ya que el porta delantero de un lado se me corto el hierro junto a una costura de soldadura, pero eso lo voy a atender una vez que llegue a Cholila ya que me detendré unas semanas allí. Pasé el día admirando las montañas, el lago, respirar ese aire, tratar de darme cuenta de donde me encontraba, tantas ganas que tenía de caminar, andar en bici, recorrer, perderme en esos senderos, caminos, tapados de árboles y con subidas y bajadas constantemente, bueno, allí estaba, contentísimo y desbordaba felicidad, por fin La Patagonia. Al día siguiente cerca del mediodía subí la bici con todos mis bolsos a la camioneta de Coco, y partimos al Sur, nos acompañó Taneli, quien iba a pasear a El Bolsón, ni bien salimos de Bariloche empecé a emocionarme, Villa Catedral, el acceso a el Cerro Tronador, el Lago Gutiérrez, ese camino es mágico, esas montañas tan cerca, llenas de nieve, resguardadas por los lagos, cubiertas de bosque, sinceramente no recuerdo que hablaban en la camioneta, veníamos charlando en ingles asi que puse mi mente en castellano y me perdí unos minutos mirando al costado del camino, por un lado me entristecía no pedalear ese tramo, pero a su vez llegaría a Cholila que me esperaban hace una semana. Al llegar a El Bolsón armé la bici y fui a la Brigada de Incendios Forestales, consulte si recibían viajeros y podría quedarme esa noche y recibí negativas ahí como en el cuartel de Bomberos Voluntarios más al centro, un poco me lo imaginé debido a que es un pueblo de mucho tránsito de mochileros y viajeros, y no pueden estar alojando a medio mundo. Fui hasta casi el otro lado del pueblo a visitar a mi amigo Gastón y luego de una charla y mate poniéndonos al día y contándome de su nueva incursión laboral allí en El Bolsón, nos fuimos hasta la casa de su hermano, que amablemente acepto darme alojamiento esa noche en una pieza que tenía una cama de más, comimos unas pizas muy ricas, ducha calentita y a dormir que venía aún bastante cansado, y de paso aprovechar una cama calentita. Al otro día luego de desayunar rapidito y para no molestar el descanso del hermano de Gastón, ya que era sábado y aprovechaban a dormir un poco más, partí, sin antes pasar por la casa de Gasti a saludarlo y agradecerle por la hospitalidad recibida; puse rumbo a Epuyén, subidas interesantes, pero se hacían amenas, porque cada media hora o cuarenta minutos me detenía para sacar la cámara y capturar esos hermosos paisajes, de varios ángulos, insistentemente al principio tratando de que se vean igual en la foto que con los ojos, y luego resignarme a que definitivamente no es lo mismo una foto que verlo con los propios ojos. Así pase por el Hoyo, una majestuosidad de pueblo al que se accede desde la ruta en un textual descenso a un hoyo rodeado de montañas, y continuar la ruta por un hermoso valle que obligadamente al final debería desembocar en unas subidas para salir de allí y serpentear las montañas ahora en subida y alcanzar el pueblo de Epuyén, que me sorprendió gratamente el leer un cartel que decía “Bienvenidos a Epuyén, una localidad que aprecia más la vida, que el oro!”, entonces aproveche, me detuve y luego de la foto obligada me almorcé unos sándwiches de mortadela y queso y unos ricos mates, ya que el pueblo estaba más arriba, a pasitos pensé yo, pero entonces aquí ya luego de una larga subida de casi hora y media llegué a una estación de servicio donde consulté para armar la carpa y me dejaron pero armarla en el piso del estacionamiento atrás, ya que el dueño no quería sobre el césped, ya cansado y sabiendo que al día siguiente me quedaba un tramo de más subidas opte por esperar que se vaya el sol, armar la carpa y dormir. Fue así que al programar la alarma del celular veo que el cuartel de BBVV estaba a dos cuadras de la estación de servicio, pero como ya tenía todo armado decidí pernoctar ahí mismo. Noche tranquila sin sobresaltos, bien abrigado de antemano, logré pasarla casi sin frío en esta oportunidad, armar todo nuevamente y volver a la ruta una vez más. Según los mapas del celular tenía todo subida, hasta el desvió de la ruta 40 hacia el oeste, rumbo a Cholila, y así fue, con mucha paciencia y tranquilidad arremetí contra lo que recuerdo al menos dos subidas largas, una con curva y contra curva, la última prácticamente en línea recta y a descansar junto a los carteles que rezaban Cholila a 30 km, empezaba a emocionarme, dimensionar lo cerca que estaba de completar otro más que importantísimo tramo y llegar a un lugar donde tendría techo por unas semanas y podría descansar, aunque sea los domingos, y dejar de lado un tiempo la costumbre de tener la incógnita diaria de donde dormiría. Pero vuelvo rápidamente a la realidad, sacudo esos pensamientos y me concentro en lo importante, aun no llegue a destino, y no estoy ajeno a tener cualquier percance que pueda en un segundo arruinar todo lo previsto hasta el momento, asi que seguimos, sin prisa, pero sin pausa, como dicen. En este tramo hay más bajadas, son las que me llevan al valle y se pueden divisar las enormes montañas a ambos costados míos, vuelvo a detenerme en varias oportunidades para sacar fotos, innumerables paisajes, y no dejo de asombrarme de cómo voy con la bicicleta avanzando entre esos gigantes en dirección al pueblo. Faltando unos 12 km y viendo que es la última bajada hacia el valle me detengo viendo al costado una gran roca en forma de sillón, ya no encuentro sombra de árboles más que algunos pinares, pero del otro lado del alambrado, por lo que aprovecho la roca al menos para sentarme, comer unos sándwiches y unos mates. El sol se hace sentir, y no voy a negar que está bastante fuerte, pero no hace tanto daño como se suele sentir más al norte. Al reincorporarme al camino, y luego de una hermosa bajada en zigzag, descubro que quedan unas  subidas no tan bruscas para recién después acercarme al pueblo. Está ubicado en un lugar privilegiado del valle, la verdad es un lugar que atrae con la vista, con unos paisajes de película, sacados de un libro de cuentos. Sigo mi celular, y me marca el Hostel en el medio de un campo que no tiene nada, y es asi que preguntando a gente del lugar logro llegar al Hostel, luego de ir de una punta hasta otra del pueblo, pero en fin, me reciben dos chicas francesas que también estaban haciendo voluntariado (Wwoof), Helena y Violeta, estaban trabajando en una zona del invernadero y me llamo la atención ya que era Domingo. Más tarde llegarían dos chicas que se estaban hospedando allí, que son de Buenos Aires. Conozco a Darío y Laura, propietarios del lugar, me dieron la bienvenida y cenamos todos juntos, ya ni recuerdo que, pero seguramente alguna pasta. Provisoriamente dormiría en una especie de entrepiso que se utilizara para hacer yoga y micro cine en la temporada, es en la ampliación del hostel, esa noche me cuesta dormir, como de costumbre, ya que son un montón de diapositivas y sensaciones que se acomodan, archivan e imprimen en mi mente.

Al otro día no puedo creer lo que descubro con la claridad, a través de unos grandes ventanales que tiene la habitación donde estoy puedo ver hasta el final del valle, las montañas iluminadas por los primeros rayos del sol y donde empiezan las nubes que van tapando al fondo el comienzo de la cordillera, simplemente majestuoso, levantarse con esa vista ya adiciona un gustito especial al comienzo del día y la semana. Luego de un desayuno pausado, cargar unas cosas en la camioneta y armar mi mochila con agua, gorra y ropa de trabajo acompaño a Darío hasta su cabaña, que está en un cerro hacia el Lago Mosquito, del otro lado del pueblo, dejamos la camioneta del otro lado de un arroyo, ya que el caudal es importante y la correntada también, subimos caminando con las cosas a cuestas, una interesante subida que alcanza a agitarme bastante, y una vez arriba quedo maravillado con todo. Primero una casita hecho de adobe, maderas, chapas cartón, hecho por antiguos voluntarios, con cocina, lugar para tres camas pequeñas y hasta un invernadero pequeño adentro, lo que genera algo de calor; seguido un baño seco y más adelante una casilla de máquinas y al lado de la cabaña principal una casa de herramientas pegada a una casilla de extracción de miel que esta mas nueva y construida más prolijamente, adivino quizás porque como comercializan la miel deberían cuidar ciertas normas al respecto. La cabaña principal se fue haciendo en etapas, tiene dos pisos, y la verdad es muy sólida y calentita adentro, tiene en el living principal una pared vidriada que da al lago, y la verdad es una vista soñada y no tiene precio, simplemente espectacular. Seguido viene una bajada entre las tupidas mosquetas hasta llegar al Lago, allí hay un bote pequeño atado con candado, que se usa para pescar. Aquí arriba es donde ayudare en tareas varias, de jardín, o mantenimiento y espero pasar hermosos días, junto a Tronco, Chapa y Lenga, los perros del lugar, mas allá del frio que aún no se quiere ir, definitivamente el paisaje va a ser lo que me alimente el alma en estas semanas, ya que al subir o bajar, volver al Hostel caminando por el pueblo, a veces cuesta creer que estoy  en este lugar, pienso una y otra vez como se van sucediendo las cosas o si uno es quien realmente hace que las cosas sucedan, pero eso sí, sé que aún hay muchas más cosas, momentos, personas y lugares nuevos por conocer!!!!.

Hasta la próxima!!!

“La Pampa.. interminable …”

Al entrar a esta nueva provincia me invadió una gran felicidad, como hace rato no lo sentía, pedaleando quizás las primeras semanas donde todo era nuevo, asi mismo fue que llegue a Victorica, el primer poblado de La Pampa, pueblo pequeño y con mucho movimiento vehicular debido al paso obligado por allí ya que las demás rutas que pasan por Santa Rosa están cortadas por las inundaciones que hay en la zona que limita a provincia de Bs.As., consulto en una Ypf para poner la carpa y me sugieren enfrente en un predio con parrillas y bancos que pertenece a la secretaria de turismo, allí armo la carpa, me ducho en la Ypf y me preparo unos fideos, sorprendido al caer la noche ya que la temperatura bajo a los -5 y me agarro casi desprevenido, pero medianamente acostumbrado. Luego de una noche fría y tranquila me despierto para desayunar y notar que lloviznaba, ese momento en que se decide si desarmar todo rápido y buscar un techo o aguantar el día con la carpa armada y las cosas adentro, en este caso se largó en la mitad del proceso y tuve que llevar las cosas bajo el techo de la oficina de turismo en dos tandas, por suerte las mujeres que trabajaban allí me invitaron a pasar a tomar unos mates calentitos porque afuera estaba mojado y hacia demasiado frio, demasiado….. El pronóstico no era alentador, y lo que me quedaba por delante eran distancias largas con posibilidad de tener que dormir al costado del camino por no llegar a ningún poblado, entonces me consiguieron un departamentito, La China, donde me quede dos días, aproveche a descansar y lavar la ropa que tenía sucia, reaprovisionarme y tuve una entrevista en una radio del pueblo donde fui a consultar por algún vehículo que saliera con rumbo Neuquén y aledaños que me llevara y ahorrara unos buenos kilómetros ya que me esperaban en Cholila para trabajar en un Hostel, también me hicieron una nota en un medio gráfico con el mismo objetivo, conseguir un aventón. Sin suerte pero bastante descansado, partí el día sábado a la mañana no del todo seguro de lo que encontraría por delante, lo de siempre, viento, fue un tramo muy pero muy duro hasta el paraje El Durazno, allí me encontraría con dos policías solamente, que me cuidarían hasta el otro día, que comenzó temprano, con mucho frio, una subida tremenda y viento en contra, por lo que demore en esos primeros 3 km dos horas, cosa que hace mella en el ímpetu de cualquier persona, pedalear con semejante peso y todo en contra, pero debíamos demostrar de que estábamos hecho. Asi fue que llegue a Chacharramendi, completamente exhausto y destruido mentalmente, armaría la carpa para al día siguiente hacer dedo, ya me quedaban por delante 200 km de la nada misma en la ruta del desierto y los días contando. Tuve la suerte de encontrarme temprano con una camioneta del municipio de 25 de Mayo, que se dirigían a Sta. Rosa y volvían al mediodía, me llevarían, arme todo súper contento y me fui a la ruta a esperar, paso el día y puse como límite las 18 hs, y asumí que no iban a pasar, me retire a donde había armado la carpa a las 17:30, pase todo el día al costado de la ruta sin suerte, me puse a reparar una rueda pinchada cuando veo por la ruta pasar la camioneta blanca, a escasos 150 mts, agite los brazos, camine 3 pasos y casi con lágrimas en los ojos vi cómo se alejaba, no podía creerlo, en un santiamén pase de estar 200 km más adelante y solucionado el trayecto del desierto a estar armando la carpa en el mismo lugar que la noche anterior y sin tener solucionado el pedaleo del día siguiente. Pero bueno, al día siguiente lo tome como que debía pedalearlo, encare los 57 km hasta la Reforma, ultimo pueblo antes de la nada, tuve suerte de no tener viento, y pasado el mediodía llegue al pueblo, consulte con un camionero pero nada, volví a la estación de servicio y un camioncito con un carrito de una gente local milagrosamente se dirigían a buscar colmenas a Gral. Roca, allí entendí porque las cosas pasan, luego de caminos de tierra, charlas, llegamos a Roca y nuevamente debía buscar donde pasar la noche, inmensamente agradecido al señor Norberto Neimann por el empujoncito, y me dijo que debía escribir que lo hice en camión a esos kilómetros jejeje, asi fui preguntando y me rechazaron en la policía, caminera, estaciones de servicio y al dirigirme a los bomberos pincho en pleno centro, paro en la vereda, desarmo todo y aparece un muchacho con bici y alforjas, como caído del cielo, me comenta que viene de Bariloche donde vive y se dirigía a Bs.As. a visitar fliares, le comento que me iba a los bomberos y me consulta si me puede acompañar a lo que le digo que sí, que se venga, asi llegamos a los bomberos voluntarios donde pregunto y quedan en responderme al volver el jefe, y como les hablo que estuve en el cuartel de San Javier mucho tiempo un poco logro convencerlos y nos dejan en el fondo, en una casita donde nos bañamos y cocinamos unos fideos y dormimos al menos yo totalmente destruido. Asi fue que nos levantamos al otro día y partimos en direcciones opuestas, pero con el alerta meteorológico que había por ráfagas de viento a mí se me hizo imposible pedalear, en dos oportunidades me freno y tiro al costado de la ruta, por lo que solo pude llegar a Allen y como se me corto un rayo busque una bicicleteria para solucionarlo, y luego ir al polideportivo municipal que me consiguió el contacto Mario Pulguini y pude quedarme dos días hasta que pasara el temporal de viento que obligó a suspender todas las actividades en la zona.
Asi fue que arranque nuevamente, pase Neuquén y tuve que hacer noche al costado de la Ruta en Senillosa cerca de la policía caminera, al día siguiente pedalee hasta Villa el Chocón y arme la carpa en un hermoso camping al costado de la ruta y al día siguiente me dejaron armar la carpa en el predio del cuartel de bomberos de Picun Leufu, estos tramos sufrí nuevamente el viento y ya sentía el cansancio acumulado, pero parecía que no iba a llegar nunca a destino. El tramo siguiente hasta Piedra del Águila era con muchas subidas fuertes, pero mágicamente conseguí un señor en camioneta con un carro para vacas que iba hasta 20 km antes de donde yo iba. Por supuesto me quedo una subida eterna en la represa de Pichi Picun Leufu que demore casi dos horas en subirla, para llegar a Piedra, me dijeran que no en los bomberos, en la policía y termine en un hospedaje muy cómodo y aproveche que al otro día nadie me quiso levantar asi descanse otro día mas. Al siguiente si, encare las subidas, eran casi 80 km hasta un puesto de control caminero y después otros 120 a Bariloche, ya a media mañana sentía que no iba a llegar, subidas interminables que se abusaban de mi acumulado cansancio y devastamiento mental a esta altura, pero milagrosamente pasado el mediodía unos cuantos metros adelante pasando una curva una camioneta giro volvió y de nuevo giro al mismo sentido y bajo el vidrio asi que me detuve y me dice que vio el cartelito que decía Bariloche, que él se dirigía allí, por supuesto, no podía creer, de la nada me encontré en Bariloche, habiendo avanzado un buen trecho que me iba a demorar unos dos días seguramente, si no es que más, pero aquí aun debía manejar y contener la emoción de pisar esta ciudad que tantas veces me recibió y que me encanta, esas montañas aun cargadísimas de nieve, y tratar de encontrar la Casa de Ciclistas de Coco fue un tema también ya que una calle que tome era tan en subida que caminando empujando la bici me resbalaba y no la podía subir, luego de tanto sufrimiento al fin llegue y sentí como se cumplió un gran pero gran tramo de lo que ya se estaba convirtiendo en un vivir más que en solo un viaje, empezaba a sentirme viajero a esta altura, rodeado de otros ciclistas, que ya les contare en detalle.
Hasta la próxima!!!

“Al que quiere celeste …”

El salir de Merlo no fue mucho problema, los primeros km fueron con una leve pendiente en descenso hasta llegar a la zona de Cortaderas, aquí la ruta de la Costa se aproxima a las sierras y se hace más lindo el paisaje, pero en bici se sufre más, peor estando cargado, el primer día paso sin sobresaltos y renovando la felicidad de sentir el viento en la cara, en lugares que nunca habría imaginado llegar en bicicleta pasan las horas, pasan los pueblos y llego a Villa del Carmen, desde donde ya me quedaría a un buen trecho el siguiente pueblo por lo que entro al pueblo, averiguo y voy hasta el camping, cerrado, Comisaria, cerrada, iglesia, abierta, pero sin nadie en los alrededores, entonces me siento en la plaza y me hago unos mates, hasta las 17:30, hora prudencial para abrir la comisaria, pero permanece cerrada, preguntando llego a la casa del encargado del camping, la señora amablemente me avisa que vaya nomas, ella iba en un rato a abrirme y mostrarme las instalaciones, arme la carpa, ducha semi tibia, pero ducha al fin, una sopita con arroz y al sobre…… Hasta aquí todo en orden, pero…… me despierta el viento a las 4:30 de la mañana, muy muy fuerte, empieza el proceso de aguardar, levantar todo, a donde me resguardo, etc., etc….. Salgo de la carpa a las 5:50 y veo del sur casi donde terminan las Sierras una nube tremendamente negra que cubría todo el horizonte, decido iniciar operativo huida, llevo los dos primeros bolsos al baño y al volver hacia la carpa empiezan a avanzar nubes bajas tipo bancos de niebla y ya se comienzan a tapar las sierras, pronostico una ventana de media hora que me daría tiempo a resguardar y desarmar todo, pero apurándome y todo las ultimas cosas las agarre como pude y me metí al baño cuando ya se largó una llovizna que con el viento parecía un rociador gigante, a la hora se largaría el temporal que aun dentro del baño sentía el frio, pero gracias a dios estaba seco. La tormenta de rápido como vino, también se fue, pero el viento no paro, acomode todo, y opte por salir, cruce el pueblo, Salí a la ruta, avance 80 metros y el viento me movió para un lado, para el otro, sostuve el manubrio fuerte, me saco a la banquina, apoye los pies, y me seguía empujando hasta que me tiro al costado con bici y todo, impresionante…… Unos hombres que estaban revisando un transformador y torre de alumbrado vieron toda la escena y también fueron testigos de cómo di vuelta la bici, y con algo de viento a favor volví al pueblo, y pensando nuevamente en la logística volvía hacia el camping para meterme dentro del baño, único lugar resguardado algo del fuerte viento. Asi transcurrió el día, dormí ahí mismo y fue mucho el frio que hizo, ya al otro día se calmó un poco pero seguía frio y nublado, lo que hacía que la temperatura se sienta más. Y al final partí, rumbo a Juan Jorba, se empezaban a ver cómo iba desapareciendo las sierras, cambiaba el paisaje y se hacía más largas las lomadas, pero ahora el viento seria mi nuevo enemigo. Llegue al pueblo en plena siesta y no existían muchas opciones para pasar la noche y amablemente me cedieron lugar detrás de una estación de servicio sobre la ruta y descanse de un día de mucho pedaleo. Al día siguiente me tocaría acercarme a Villa Mercedes, cosa que no deseaba, pasar por ciudades grandes, solo rodearla por las circunvalaciones, más el viento me demoro hora y media de pedaleo, encarar la autopista y rogar tener buen viento de cola, cosa que no sucedería por varios días. Al llegar la tarde quede a 25 km de Buena Esperanza y tuve que armar la carpa al costado de la autopista, cosa que logre conseguir un lugar medio escondido pero como había muchas espinas opte por hacer vivac, cosa que alrededor de las 23 tuve que modificar por unos relámpagos que se venían y armar la carpa en la oscuridad y prepararme para una noche movida. Aparte del frio que pase y un auto que freno de madrugada y arrojaron una botella cerca de donde yo estaba y gritaron no sé qué cosa, no tuve mayores sobresaltos, claro está, me invadió la felicidad al salir de la carpa en medio del frio y encontrarme con la rueda de atrás totalmente desinflada. Relajadamente me tome mi tiempo y cambie la cámara, desarme la carpa y tuve que llevar todos los bolsos para armar la bici al costado de la ruta, y descubrí que no estaba cerca justamente. Partí a las 12 del mediodía, pedaleando con tranquilidad sabiendo que el próximo pueblo estaba cerca, allí acampe al costado de una casa detrás de una estación de servicio y empecé a sentir el viento que me iba a ayudar de a ratos. Al día siguiente también fue una corta etapa de pedaleo y ya acampe en Nueva Galia, también al frente de una estación de servicio, y pase un domingo más que relajado. Seria al partir al día siguiente que tuve que dirigirme hasta la planta purificadora de agua para recargar las botellas que llevaba conmigo ya que en toda esa zona el agua es muy salada y no aconsejan beberla. Pedaleando casi todo el día en solitario y de a ratos con viento en contra, entre al último tramo de la Provincia de San Luis y llegue cerca de las 18 al peaje de Anchorena, allí consulte si me convenía entrar allí o en Arizona que estaba unos km más adelante, a lo que Diego que trabajaba allí me sugiere que arme la carpa detrás del peaje, charlamos un buen rato y él se iría a jugar al futbol para volver cerca de las 21, me consulta amablemente si necesitaba algo, y le encargo un poco de pan solamente. Armo el campamento y me hago unos fideos, al volver Diego, ya que su señor cubría la guardia siguiente, no solo me trae pan, no me acepta que le pague y me obsequia dos paquetes de fideos, tres paquetes de galletitas saladas y un paquete de galletitas Fauna, la verdad un gesto gigante que me lleno de felicidad. Luego la noche me trataría mal nuevamente el viento se puso más fuerte y se largó la tormenta. Pero mi regocijo fue mayor aun cuando al otro día pasada las 10 de la mañana me envía un mensaje Diego que me iba a buscar las cosas en el auto y me llevaba a almorzar a la casa, que allí solo estaba mojándome y pasando frio. Yo lo seguí en la bici y me esperaba una polenta riquísima con salsa y carne, comida de hogar y siesta calentita, ducha tibia y cama calentita por la noche, sinceramente esas cosas que a uno lo alientan a seguir hacia adelante y nos avisan que aún quedan personas de un corazón inmenso en esta sociedad cada vez más voraz.
Al día siguiente debía partir, una vez que arme todo me despedí con un poco de tristeza y encare el tramo que me sacaría de San Luis para entrar a La Pampa, provincia de grandes distancias y mucho más desolada que las que venía pasando hasta ahora, pero ya les contare como me trato en el próximo post.

Hasta la próxima!!!

“Personas de un gran corazón …”

Después de tantos días de conocer la vida diaria del cuartel nunca creí que podría llegar a ser tan distinto lo que se imagina, de la realidad. Casi al mismo tiempo de empezar la temporada de incendios arrancaron los mismos, y pude ver en vivo todo el proceso, desde que prenden la sirena aérea, el arribo de cada uno de ellos desde sus trabajos o donde sea que se encuentren dejando todo lo que estén haciendo y poniéndose inmediatamente al servicio para salir a un lugar donde no saben con qué van a encontrarse……. Definitivamente es vocación, lo comprobé al regreso, el primero un incendio del otro lado de las sierras, zona Carlos Paz, y regreso a los dos o tres días, no recuerdo, pero si me quedo grabada la imagen de ver esos rostros, caras sucias, ojos totalmente irritados, la voz que sale como de una garganta con arena y en algunos la tos persistente, pero se nota también el cansancio acumulado en los cuerpos y ese gustito a labor cumplida. A los 2 días otro incendio ya en el siguiente poblado donde acuden también un grupo de aspirantes, algunos de ellos a su primer incendio y cuidados por sus superiores algunos reciben el anhelado “bautismo” convirtiéndose en la práctica en un bombero más, aquí se nota quienes vuelven descompuestos y totalmente cansados, sinceramente es una tarea hasta se diría heroica, y aun no puedo comprender como siguen existiendo personas que inician estos incendios sin ningún tipo de escrúpulos y a modo de diversión en muchos casos, lamentable.

Aprovechando la distracción arme la bicicleta y ensaye una especie de pre-despedida ya que me dirigí a Merlo, donde me esperaban en el Hostel Casa Grande para trabajar de voluntario durante el próximo mes, allí ayudaba a preparar el desayuno y luego realizaba tareas de mantenimiento y comencé a preparar una huerta, trabajando la tierra y armando un cerco perimetral, junto a otras tareas varias también claro está.

Por supuesto que volví al cuartel, ni bien tenía dos días libres juntos me escapaba en colectivo, cuando fui al cumpleaños de Elías, con quien me reí mucho ya que la costumbre es que se festejen 3 días seguidos jajaja, se imaginan como van quedando algunos, jajaja.;  o en bicicleta, como fue el último finde, que sinceramente fui a despedirme, pero no pude, solamente de mi amigo Facundo pude despedirme, de una manera extraña, porque no me agrada la situación, despedida para mi tiene sabor a cierre, a final, en este caso siento la necesidad de volver, no sé si a vivir (me encanto el pueblo y su gente), pero definitivamente a pasar unos días si, son un excelente grupo de personas y tienen un corazón muy muy grande. Fue asi que se dio que cuando se fueron a una exhibición aérea a la ciudad de Dolores, emprendí el regreso a Merlo, acompañado claro está con el grande de Pablo Romiti, con quien fuimos charlando de innumerables temas hasta La Paz, pueblo a 20 km, que para él fue como un paseo, acostumbrado a maratónicas jornadas de pedaleo.

Asi fue como continué en el Hostel trabajando esos últimos días, preparándome para la segunda etapa, luego de esta especie de meseta, donde aproveche para descansar algo y conocer excelentes personas, tanto en San Javier como en Merlo, donde el gran Gera González también me llevo a recorrer caminos que solo conocen los locales, y en el hostel pasar el día a día con Emiliano (ciclo viajero de bs as), Dani ( Ing. Agrónomo de Quines), Mateus de Brasil en la cabaña y claro también las chicas Flor, Julia, Anita, Alfonsina, Anessa, Cele, Sol, María, que junto a Collin el dueño del Hostel me dieron una cálida despedida cuando llego la hora de partir, hacia lo desconocido, donde aún no había pedaleado, y como yo lo había graficado, de la mitad del país hacia abajo, hacia esas largas distancias que serían el preludio de la hermosa Patagonia, que esperemos ya pueda ir contándoles más en el siguiente post….

Hasta la próxima!!!

 

“Volver, siempre es bueno…”

Después de varios micros (Villa Dolores, Córdoba, Resistencia) logro arribar a destino, algo estaba diferente, quizás el cristal con el que miro ahora, ya que no creo haber cambiado demasiado en este corto período de tiempo, aunque definitivamente uno ya no es el mismo.

Quizás uno de los peores motivos para volver sea participar de una mudanza, me encontré de golpe con un montón de energías negativas y se notó el cambio. De todos modos lo principal fue volver a los afectos, reencontrarme con mis padres, hermanos, sobrinos, amigos y conocidos en general. Divertirme a costa de algunos que me hacían pedaleando en las sierras cordobesas y de golpe se sorprendían al verme jejeje. Reuniones con amigos, grupos, conocidos, etc. Todo duro apenas un poco más que el saludo, ya que uno a veces piensa que se lo extraña más de la cuenta a uno, pero cada cual debe seguir con su día a día, por lo que enseguida comenzaron a brotar los deseos de volver a reencontrarme con mi bicicleta y continuar viaje.

Las semanas pasaron rapidísimo, y ya me encontraba nuevamente despidiéndome de mis familiares. Nuevamente micro va, micro viene y me encontraba llegando a Traslasierra, donde me fue a buscar Jóse con el Negro para llegar al cuartel donde pasaría unos días antes de entrar a trabajar a La Matilde. Los días siguientes me recordaría a mí mismo por qué deseaba volver, sin lugar a dudas en San Javier hasta podría decir que ya me conocen.

La semana siguiente ya me presente a trabajar en la Comarca Orgánica Biodinámica Finca La Matilde que se encontraba a unos 5 km de San Javier. Desde allí me llevaron a lo que sería mi nueva casa, entre las Tapias y Villa Las Rosas, una pequeña casa con unos corrales al borde de un campo sembrado donde se encontraban 35 cabras jóvenes y dos chivatos, de los cuales debería encargarme en el mes siguiente, soltándolas bien temprano un rato, dándoles de comer, dejarlas bien encerradas y recorrer los 7,5 km hasta la Finca en bicicleta, donde trabajaría en el Tambo ayudando con la limpieza de los corrales, alimentándolas, y en las primeras dos semanas que estuve también ayude en las pariciones. Me encontré con 165 cabras preñadas, lo que fue realmente un periplo enorme, a partir de las 17 se iban al medio del campo a parir, allí había que ir a buscarlas, traer con los respectivos cabritos y encerrarlos con su madre. En algunos casos asistir el parto, ayudando al cabrito a respirar y limpiarle un poco las vías respiratorias, ya que el resto se encargaba la madre. La verdad que fue una experiencia muy pero muy interesante. Obviamente el día a día se hacía pesado con el ir y venir de las carretillas que debía llevar y las diferentes labores que allí se hacían. Salía de allí exhausto a las 18 hs pero al bajar por el camino dentro de la Finca y ver los viñedos y al fondo las sierras iluminadas con los últimos rayos de sol y con el cielo azul de marco se me pasaba un poco y agradecía trabajar y estar en un lugar asi como ese. La última semana deje el tambo y realice tareas de poda de los viñedos, y también ayude a Pedro en la huerta, sinceramente me falto más tiempo para poder aprender muchísimo más de todo lo que él tenia para enseñarme de las verduras que allí se sembraban.

Esporádicamente en algún domingo que lograba madrugar y lavar mi ropa de trabajo iba a pasar el día al cuartel y un fin de semana fui con Damián Magris a visitar Pueblo Escondido en Merlo, nos acompañaron Gera (bombero de Merlo) y su hermano Emiliano y una vez arriba en el Filo esperamos a un grupo que venía de Villa María, la verdad pasamos un excelente día de trekking y nos reímos un montón. También en estas semanas que iba a veces al cuartel conocí algunos viajeros que pasaron por allí, Miguel Arrayas Márquez el español, que se cruzó con Santiago Sica que iba rumbo norte, también Emiliano Tupilojón de Bs As y Hernán Galindo también de bs as, que sería el único que seguiría allí a mi regreso.

Al cumplir un mes en La Matilde volví al cuartel, donde me esperaban con los brazos abiertos, aquí haría un poco de fiaca en comparación con el ritmo que llevaba en La Finca, aunque siempre hay algo para hacer en el cuartel. Se empieza a sentir movimiento al comenzar la temporada de incendios y ya les contare un poco sobre eso…..

Hasta la próxima !!!

Page 1 of 3

Powered by WordPress & Theme by Anders Norén