VIVICICLETEANDO

PEDALEANDO EL MUNDO

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“Primera etapa del viaje, resiliencia a full, y conocer los Bomberos, una raza especial…”

Partí de Mina Clavero con las energías renovadas, además el paisaje sencillamente hermoso, Nono, una locura, Las Rabonas, pareciera poder tocar las Sierras con las manos, genera nostalgia y deseos de que mis seres queridos pudieran compartir y admirar conmigo estos lugares mágicos. Sigo y llego a Los Hornillos, aquí me topo con la Cuesta del Ciego, creo que así se llama, a bajarse de la bici y empujar, prácticamente no se puede estar parado erguido, te vas hacia atrás, pero una vez arriba se sigue pedaleando. Llego a Quebrada de los Pozos donde tenía alojamiento y por una u otra cosa decido seguir hacia Villa de las Rosas, para regresar por la tarde, pero veo que son todas bajadas, por lo que ya no volveré sobre mis pasos.

Llego e ingreso a conocer el Espacio Depurativo, día de ingresos motivo por el que no recibo mucha atención y vuelvo a la ruta, con la incertidumbre de donde dormir nuevamente, aquí ya se siente el frío un poco más y encima se nubla, amenazando lloviznar al menos. Sigo hasta la plaza, paso por la policía y me aventuro hasta los Bomberos Voluntarios que tenía marcado en la aplicación del mapa del celular, allí primero me dicen que el jefe vuelve a las 18, cosa que me acorta las opciones en caso negativo y voy hasta la esquina, mirando el celular para dirigirme hasta San Javier y me hacen señas desde el cuartel. Me dicen que puedo quedarme y respiro aliviado, anotan mis datos y no sólo me dicen que meta la bici con las cosas, sino que cuando les pregunto dónde armo la carpa me llevan arriba y muestran las instalaciones, cocina, baños, y una pieza que usan cdo vienen bomberos de afuera, todita para mí, bueno, y Chicote también que es el perro del cuartel. Luego de una ducha tibia ya que tenían calefón solar y no hubo mucho sol ese día, me siento renovado. Conozco a todos los que están en el cuartel, intercambiamos mates y luego de una cena rápida me desmayo en la cama, aunque sólo unas horas, cerca de la medianoche se escucha una tormenta, felizmente estoy calentito bajo techo, más que agradecido.

Al día siguiente, tenía que partir, solamente me dieron un día de permiso, llovía despacio, y estaba horrible el tiempo, pronosticaban que todo el día siga así, tuve que pedir permiso para quedarme un día más, ya que no podía pedalear así, más que por mojarme es por lo peligroso que se pone la ruta en esas condiciones.

Pasé el día mirando como practicaban los aspirantes colocándose los trajes estructurales y haciendo distintos ejercicios, me interioricé un poco en lo que significa ser Bombero y encima Voluntario, y capté como son una especie de gran familia, la verdad se respira solidaridad en estos lugares. Allí lo conozco a Atila, quien me comenta que al seguir mi viaje vaya al cuartel de San Javier (él vive entre Las Tapias y San Javier), allí sería más que bienvenido. Paso todo el día empapándome con todos temas de bomberos que hacen olvidarme un poco que ya cumplo este día un mes desde que salí de Resistencia, cosa que cuesta creer ya que se siente como si fuera hace mucho más tiempo que dejé mi ciudad. A dormir que mañana hay que seguir.

Muchísimo frío y niebla es lo único que se ve a menos de 100 mts en la calle, pero bueno, desayuno y alistar todo, decido partir e inauguro los guantes largos. En la ruta más neblina, prendo la luz trasera y freno antes de los 2 km para ponerme la campera impermeable, miro las mangas del polar, blancas, el rocío se congela, me abrigo bien y sigo, paso por el negocio del hermano de Atila y charlo con él, me muestra la huerta de orgánicos y la verdad un lugar muy lindo donde se nota el sacrificio que día a día hacen para tener buena mercadería. Me indican cómo llegar a una Finca cercana donde averiguo para hacer voluntariado en los meses de invierno, aún espero respuesta ya que vienen de todas partes del mundo y hay pocos cupos. Sigo unos metros y me detengo a tomar un mate, no se puede más del frío y lo mojado que estoy, de golpe veo cómo se va abriendo la neblina y desde el costado de la ruta al fondo diviso apenas una ciudad, debe ser San Javier estimo. A los pocos minutos, quedo deslumbrado, haciendo fuerza el sol, se va despejando y de no creer, las tremendas Sierras hacen un marco a la ciudad, sencillamente magnifica vista. Hacia adelante se ve una larga bajada, me abrigo bien y arranco el último tramo. Engañado visualmente lo que parecía una bajada es todo subida, sumado al sol que salió a pleno, hacen que me ría sólo de lo caprichoso del clima, salir con frío, lloviznando, totalmente abrigado, a estar a las dos horas con un cielo totalmente azul y pedaleando en remera mangas corta.

Sigo e ingreso al pueblo, rodeo la plaza, admiro la iglesia y sigo hasta la policía, allí doblo a la derecha y salgo de la ruta, una bajada pareja de tierra y piedras, que cuando la haga en sentido contrario va a ser recordada seguramente. Llego al cuartel, apoyo la bici en la entrada y voy ingresando, me reciben unos perros, y escucho ruido de cubiertos, miro la hora, 14:30, de un soleado sábado, me digo a mí mismo que llegue en el peor momento, el almuerzo, la mayoría en ese horario te dicen “no hay nadieee”, pero todo lo contrario, sale a recibirme José Luis, el jefe de bomberos, a quien le comento rápidamente de dónde vengo y a donde voy, y le pregunto para quedarme allí, amablemente me dice que pase, saca un plato, y luego de presentarme a todos los bomberos y aspirantes que estaban allí almorzando, me sientan y me sirvo una milanesas con arroz, dice José Luis “lo que hay en la mesa se comparte entre todos”, imagínense, era como llegar a un oasis, no recuerdo cuando fue la última vez que almorcé sentado y comida elaborada, a todo esto se suma que acto seguido meto la bici y me enseña una pieza en el fondo destinada a los viajeros, arriba del baño al lado del galpón de las autobombas.

La verdad que merece un párrafo aparte ésta casi semana que llevo aquí en el cuartel de San Javier, me hacen sentir uno más de esta hermosa cuasi familia que son, prácticas de los aspirantes, comidas y cenas compartidas, una tradición de las 17 hs el mate cocido (yerbiau) con pan, torta frita o lo que haya a mano, por supuesto que hay que colaborar en lo que sea, y también tengo que agregar una charla en una escuela primaria que acompañe a sacar fotos y filmar y una salida a buscar unas herramientas en el mismísimo camión autobomba, el sueño de todo niño, la verdad me sentía un niño de 10 años, y no podía creer las vueltas de la vida, pensando en que hacía yo allí arriba de un móvil de ese tipo y en éste lugar en el mundo rodeado de estas personas, que me trataban como si fuera alguien que conocían de hace mucho tiempo, no puedo más que agradecer infinitamente al jefe de bomberos José Luis y a todo el cuerpo (Faku, Jesu, Damián, Elías, Mariano, Rengo, Juan, Gordo, Pico e laucha, Mukombo, Bautista, ), que como son 40 dudo que llegue a conocerlos a todos en algún momento, pero quien dice, por ahí me quedo hasta el 2 de Junio que es su día y a lo mejor para los festejos vienen todos. Uno no comprende por qué en un pueblo tan pequeño son tantos bomberos, pero al conocer el manejo del jefe e ir conociéndolos uno por uno, vas comprendiendo lo especial que es el vínculo que se va formando y sinceramente estoy convencido de que el sólo hecho de haberlos conocido ya hace que definitivamente todo este viaje, esfuerzo y sacrificio hayan valido la pena.

Mientras tanto, a disfrutar, y compartir estos momentos con toda esta hermosa gente.

 

Hasta la próxima !!!

“Entre altibajos siempre hay un tiempo de calma, adaptarse, fluir, aprender…”

Partí entonces de Salsacate, ya con una actitud un poco más “demorada, relajada”, quizás en el tan ansiado modo viajero…. Detenerse cada 15 minutos, encarar las subidas con mayor serenidad, y recordándome a mí mismo a cada momento “mira Lucas, no te olvides de mirar a tu alrededor”. Es increíble cómo no observamos, ni admiramos nuestro alrededor, he viajado bastante en auto, siempre fui de mirar mucho, casi todo, muy detallista y tratando de captar cada detalle como si fuera una computadora, en bicicleta es impresionante como uno se vuelve parte del paisaje, siente olores, percibe temperaturas, escucha todos los sonidos, y en algunas oportunidades he asustado a algún ave, o pequeño animal, viajar sin hacer prácticamente ruidos es algo digno de ser experimentado.

Demoré en dejar el pueblo, me detuve a comprar un pan casero, mi nuevo vicio en este viaje y la nafta de mis piernas obviamente, en una casa donde tenían una gruta con un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús, algo premonitorio ya que ahí pararía por la noche; luego de unas subidas suaves llegué a Taninga enseguida, desde allí se bifurca el camino, a la izquierda Carlos Paz, Tanti y a la derecha Villa de Pocho y lo que luego me enteraría que era los Túneles, lamentablemente no pase a conocer.

Desde allí el camino se pone muy accidentado y me toman desprevenido las subidas y me agoto enseguida, nuevamente, más mental que físicamente. Analizando llegar a Mina Clavero en un primer momento, de a poco voy reviendo ya que no voy a poder completar esa distancia en un día, viento en contra y muchas subidas, asi que de a poco voy revisando los potenciales lugares y no encuentro nada, aunque María Laura, quien me viene ayudando con la logística desde Resistencia, un poco porque tiene tiempo libre y otro porque inconscientemente va viajando y conociendo los lugares que voy visitando, jajaja, es chiste, labura a full, pero se hace un tiempito para tirarme coordenadas, una genia, que me había vaticinado, en medio de ambos pueblos, una iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, la cual estaba cerrada, pero al lado una Ypf, que me dejan armar la carpa entre los árboles, previendo que iba a ser una noche con helada y todo, sería pasando el acceso a Ambull, en la zona de El Bañado.

Luego de una noche de las más frías, armo nuevamente la bici y después de un rico chocolate caliente arranco. Pedaleo tranquilo y con muchísimo frío, abrigado, pero aquí me doy cuenta de que la bici está más liviana o estoy mucho más entrenado ya, me tocan unos 3 km de planicie, con casi nada de viento, y con sorpresa veo que puedo mantener una velocidad de 24 km/h, cuando que al comienzo del viaje en iguales condiciones a duras penas llegaba a los 20 km/h.

Unas hermosas bajadas al llegar a divisar el filo y el cerro Champaquí a lo lejos me permiten detenerme y sacar la cámara, captando imágenes extraordinarias. Aquí se divisa el comienzo de las sierras casi desde Cruz del Eje hasta las altas cumbres, que tan imponentes se las divisa ya aquí. Luego de las últimas subidas, me encuentro con la panorámica vista de Villa Cura Brochero y Mina Clavero, fotos, me abrigo y me entrego a ese hermoso descenso, sin pedalear a más de 50 km/h, una sensación única en cada curva y contra curva. Paso toda la Villa en horario de siesta, el día nublado y frío, casi sin movimiento en las calles, llegando a Mina Clavero, me informo en Turismo y antes de ir hasta el camping que me sugieren está abierto, me aventuro hasta los bomberos voluntarios, que sorprendentemente me informan que no están autorizados a recibir gente y me indican un hotel que me puede llegar a hacer buen precio. Me llego hasta el Hotel El Porteño y hablo con una amable señora, una de las propietarias que me hace precio por esa noche. De vuelta a acarrear todos los bolsos a un primer piso, pero con unas escaleras más cortas, ya desde la calle tuve varios escalones que levantar lo que podía la bicicleta. Nuevamente me ataca la nostalgia, amplio patio, cubierto por un enorme parral de uvas y construcción antigua, muy parecido al que había en la casa de mi infancia. Aun siendo las 17 me doy una ducha caliente, ya que el baño quedaba en el patio y no quería esperar a que se haga más de noche por el frío que se iba a hacer sentir seguramente.

Actualizo la página pero antes averiguo bicicleterias para una revisadita a mi bicicleta que desde que partí ni siquiera la he tenido que inflar, en el camino caigo en una dietética y semillas van, semillas vienen, nueces, avena y otros alimentos que uso al desayuno agregado a unas bananas, y completo con un chino frente al hotel, apuro la cena y caigo rendido prácticamente sobre la computadora.

Al otro día la duda, llovizna nuevamente, muchísimo frío y los interrogantes de donde parar, hacia donde ir. Felizmente decido quedarme un día más, súper productivo, el amigo Enzo Pedraza me da el dato de un conocido suyo aquí en Mina Clavero, y llevo la bici a lo de su hermano, Lyon Bikes y paso a saludarlo a Pilo Gómez con quién charlo respecto a hacer Altas Cumbres para luego decidir bajarme de dicho tramo y dejar centro de Córdoba para otro momento y aventurarme hacia el hermoso valle de Traslasierra.

Ya con el cambio de cadena y todo perfectamente aceitado solo resta descansar y programarme a disfrutar de una de las mejores partes del recorrido, Traslasierra, al menos en cuanto a paisajes ya tengo satisfacción asegurada.

 

Hasta la próxima !!!

“ Hay que detenerse y mirar alrededor a ver todo lo que se ha conquistado hasta ahora…. Un poco de introspección ”

Evidentemente al ir viajando así y estar expuesto a todo hace que uno valore muchísimo más las pequeñas cosas cotidianas, una ducha caliente por ejemplo, algo tan común y corriente, que yo no tenía hace dos días. El camino no se hace más plano, para nada, y llego nuevamente pasado el mediodía a Salsacate, con la última energía, ya fueron pocos kilómetros, pero se sintieron mucha más.

Consulto en la policía, y me informan de dos campings, uno al fondo siguiendo el rio, donde me aseguran que iba a estar solo, y otro cruzando el rio que es municipal y seguro estaba abierto. Sigo el camino del rio, voy viendo lo lindo que es el pueblo, chiquito, la gente deja las bicis sin candado afuera de las casas y el rio es hermoso y tiene mesas en sus orillas que se cubren con hermosos sauces.

Llego al final de la calle, camping del valle, me acerco a la casa donde viven los dueños, una pareja mayor, me atiende la señora amablemente y me muestra todo el lugar, el señor está haciendo unos trabaos de albañilería más allá. Me transmite mucha paz la señora asi que le digo que me quedo en principio dos días, voy a aprovechar para actualizar el blog y descansar que mucha falta me viene haciendo. Ni hablar de la ducha, me consulta el señor para que hora quiero que prenda la caldera que es a leña y le digo que no tengo problema, mejor antes que oscurezca, son las 16 aproximadamente asi que hago unos mates y una hora después tenia prendido la caldera calentando el agua, del baño de mujeres que me abrieron para mí solo. El lugar es muy bonito, sobre el final del pueblo, se ven las sierras hacia un lado y tiene unos árboles finitos y altos que protegen del viento, cosa que se nota y mucho en esta zona.

Termino de armar las cosas, el mate y me voy al baño, el piso helado, pero el agua tibia en el cuerpo, dios mío, una sensación que no se explica, sigo sorprendiéndome como algo tan simple y cotidiano puede generar tanta satisfacción. Siendo un hombre nuevo después del baño agarro la bici y voy hasta el centro a comprar frutas y averiguar el otro camping, cuyo encargado no se encuentra, asi que decido quedarme en este camping y acompañar a la pareja mayor esos días.

La noche paso sin sobresaltos, muchísimo frio pero bien abrigado, al otro día ya es sábado asi que me organizo para limpiar la cadena y voy hasta la estación de servicio, que está cerrada, no hay en el pueblo asi que desisto y dejo para más adelante este tema mecánico, me hago unos fideos con sardinas y aprovecho la siesta para intentar lavar la transmisión al menos con agua, arreglar el portaequipaje delantero y revisar todo, se me pasa la tarde y se me acercan ambos a avisarme que se iban al centro y venían de nochecita, que me dejaban encargado. No paso una hora que aparece una camioneta con un tráiler “boyita” pareja de mediana edad, de la pampa que iban rumbo al norte a conocer Cuyo que no conocían, les digo que los dueños no están, se acomodan en un lugar cerca de donde yo estaba y me consulto el señor por el agua caliente, ya que tenían baño pero no ducha, le comento que es el señor quien prende la caldera. Al otro día me levanto con el ruido de que estaban juntando las cosas y al parecer no han llegado los dueños aún y esta pareja de la Pampa se va. A los 15 minutos veo que sale el hombre y me comenta que vinieron tipo 12 de la noche, y que salió a ver a esta gente y ya se habían ido.

Decido prepararme un almuerzo sustancioso asi que voy a pagarle a la señora y le aviso que me quedaría esa noche también, me gusto el lugar y que iba a comprar arroz, ella me dice que no prepare nada, que estaba haciendo tallarines con estofado y me separaba un plato, imagínense mi felicidad, le digo que me voy rápido a filmar un vado sobre el rio y volvía, compre arroz, pan y conseguí bananas. Vuelvo y como una banana, a los 2 minutos me aparece el señor con un tupper playo rectangular lleno de fideos, tuco, carne y queso rallado, woowwww… lo rico que estaba, impresionante, con un pan limpie textualmente el recipiente, la verdad muy agradecido, y le di las gracias cuando le devolví el tupper y me ofreció una segunda porción.

Siesta era lo que convenía, pero debía escribir, encontré una sombre y colgué mi hamaca, me senté y di rienda suelta a mis recuerdos de la última semana que pase, hasta que voló el tiempo y el sol me empezó a dar en el rostro, el cielo azul y casi nada de viento, un día hermoso y espectacular que se completó con la nieta de la señora que me acerca envuelto en un papel un cuarto de bizcochuelo de miel que me enviaba la señora para tomar mi té, emocionadísimo la verdad sentirse tan mimado, asi que seguí su consejo y me prepare el primer te del viaje, hecho por mi claro, ya que en la Cumbre tuve el honor de ser invitado con un té por mi amigo Gustavo Sola, asiduo tomador de dicha bebida. Justo veo el último saquito de un té Abrazo que suelo tomar en compañía de mi madre, asi que volvió el nudo en la garganta, ojos vidriosos y tarde nostálgica extrañando un poco.

Luego del baño y viendo de tomar unos mates que harían de cena me pongo a charlar con el señor y en eso veo el horizonte sobre las altas cumbres unas nubes increíbles, busco la cámara y les saco fotos, el sol las iluminaba desde arriba con los últimos rayos y debajo se formaban luminosos relámpagos, fue cayendo la noche y veo que se dirigía la nube hacia el oeste, de golpe otra formación al este de donde estaba pero se movía hacia el sur, yo había armado el tarp pero lo quite el primer día porque había mucho viento y además casi no caía roció de noche, me acuesto tranquilo a dormir y me despierto con truenos, asomo y veo el cielo cubierto y ni se veía la luna, relámpagos del oeste al parecer se dio vuelta, duermo 40 minutos aproximadamente y lo peor, me despierto con gotas, lluvia, y un viento fuertísimo, de golpe se intensifican las gotas y se larga un chaparrón que con el viento se siente como baldazos que de golpe se transforman en piedras de granizo, un ruido fuertísimo y truenos más rayos, cada embestida del viento me hacían sostener el techo de la carpa, me vestí completamente, me puse las camperas, y deje a mano el piloto esperando lo peor, el viento era tremendo y pensaba que de tener el tarp ya estaría hecho flecos. Por suerte duro solo media hora, pero creo que ni al tomar la comunión había rezado tanto, que susto por dios, la carpa solo se soltaron dos vientos, mal colocadas las estacas quizás, pero la verdad la mejor inversión después de la bicicleta, es la carpa, si alguna vez tienen una herencia o reciben algún dinero extra, Hilleberg es de lo mejor en carpas definitivamente.

Arranque temprano pero a secar las cosas, solo un poquito de agua de la puerta que daba a la tormenta donde tenía las alforjas, fui armando la bici y cerca del mediodía pase a despedirme de los señores que estaban almorzando, se levantaron, me abrazaron con cariño y casi me hacen llorar, delante de ellos, porque debajo de los anteojos fui lagrimeando hasta la ruta, prometí volver a saludarlos, me dijeron que si no estaban que pase y use lo que necesite, unos genios la verdad, mis mejores deseos para ellos.

 

Hasta la próxima !!!

 

“ En un segundo cambia todo, Para bien o para mal, Pero cambia. Adaptarse… ”

De a poco se empieza a ir modificando el paisaje, ya se encuentran subidas interesantes, y al parecer voy acusando cansancio acumulado, del físico y del mental también, el ir subiendo una curva, transpirando, y al ver al final un descansito para después continuar otra cuesta, va haciendo mella de a poco y es un muy buen ejercicio para templar el carácter la verdad.

Paso el pueblo de La Higuera cerca del mediodía, muy pintoresco, y desde allí un sinfín de carteles indicando rutas de tierra a ambos lados de la ruta,  Guasapampa, La Ciénaga del Coro, Agua de Crespín, y otros pueblos que parecen detenidos en el tiempo que al parecer están entre las sierras de un lado y una pampa inmensa hasta La Rioja del otro lado, sin dudas me encantaría conocer y pasar por allí algún día, teniendo un año sabático o quién dice, para escapar un poco de la sociedad acelerada.

Sigo hasta Paso Grande y ya con pocas fuerzas intuyo lo que vendrá, más subidas, no bruscas, pero parejas, asi apuro los pedales sin pensar en el almuerzo y al fin veo que faltan pocos km para San Carlos Minas, el objetivo Salsacate, para otro día. Intento buscar camping, mucho sol y sigo un cartel, indicando balneario y camping. Consulto a un niño y me indica la calle derecho, llego hasta un vado pronunciado que del otro lado tiene subida y el camino continua con arena, imposible. Desisto, retrocedo y vuelvo a la calle principal, llego a la comisaria y hablo con un policía que me indica unas 4 cuadras, donde termina el pueblo una especie de espacio verde, que se usa para paseo y pista de bicicross, sin baños ni nada parecido, sino un camping a 7 km más adelante con la duda de si está abierto, y también me indica la despensa de la dueña del camping hacia donde me dirigía en un primer momento. Voy, miro el espacio verde y no me infunde confianza, me acerco a la despensa y charlo con la señora, quien me dice que está cerrado el camping, que el encargado que vive allí a lo mejor puede calentarme agua, en fin, no lo veo muy responsable al encargado así que saludo y me voy, ya cansado, vuelvo al mismo lugar, pero esta vez el camino que tomo es antes de cruzar el rio, sigo hasta una casita y un cartel del Camping Santa Rita, pasto alto, abandonado, y más adelante una gruta en un conjunto de piedras enormes y altas de la virgen Santa Rita, sigo hasta el rio unos metros y unos quemadores, bancos, basureros, hermosos, el rio se bifurca, piedras, ruido de cascada, un lugar genial.

De ya ir agotando las opciones, pienso, a tener este hermoso lugar donde dormir, saco lo que me queda de salamín y pan, e improviso un almuerzo rápido y saco algunas fotos. Ya limpiando el lugar donde armar la carpa, aparecen 3 chicos jugando y que me piden sacar fotos a la bici, accedo y consulto si viene gente al camping y me aclaran que el camping es arriba antes de la gruta, en la casita, que esta zona sobre la orilla es publica, imaginen mi desazón. En fin, me acerco hasta la casita y escucho música fuerte y sale el encargado que estaba en la despensa de la señora con una cajita de vino en la mano, sale a saludarme y abrirme el portón para que trate de hacer entrar la bici… Le digo que mejor armo allá abajo la carpa y me dice que roban y de noche se juntan chicos a hacer de las suyas. En fin, trato de ver donde llevar la bici, el piso lleno de espinas, el baño sin ducha, sin agua, y el señor con la música fuerte. Intento buscar un lugar, donde a su vez armo el tarp sobre la carpa ya que se nublo bastante negro por todos lados. Tratando de no contagiarme de mala onda, prendo un palito de palo santo, hago unos mates, y sobre el atardecer en uno de los quemadores hago fuego y cuando saco del envoltorio las tortas parrilla que había dejado a medio cocinar en San Marcos veo que son una bola de masa blanda, lo que completaría el día, las separo, pongo sobre la parrilla y me retiro al lugar donde arme la carpa. Luego de una hora casi que armo el mate y termino de guardar las cosas dentro de la carpa voy hacia la parrilla y una torta estaba medio quemada y las demás casi listas, una alegría por fin!!!!, las comí con unas ganas, no todo salió mal en mi día, panza calentita, guardo 4 tortas para el otro día y adentro de la carpa, ya se siente el frio y rocío.

Al otro día empiezo a sacar las cosas, seco la carpa y tarp, y armando la bici aparece mi anfitrión, en mangas cortas y descalzo jajaja. Me pregunta si yo quedé allí anoche y ni se acuerda que me mostró todas las instalaciones y que tenía la música a todo lo que daba no sé hasta que hora. En fin, un simpático personaje que ya tengo como amigo en estos lados.

Lo saludo y sigo viaje, ya me queda un tramo más corto, con información de que Salsacate es un lugar muy lindo también, espero tenga suerte y lo disfrute también.

 

Hasta la próxima !!!

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“ El silencio, Es salud… ”

Partir apurado, sin desayunar, con este relieve no es negocio, me detengo en la entrada a Capilla del Monte, en el cartel del extraterrestre y me hago un mate con algo de pan casero que consigo ahí cerca, y una vez con energía encaro nuevamente la ruta, encontrándome a un pintoresco personaje que se me pone a la par en bici también, nacido en Bragado y viviendo en la zona de Charbonier, me comenta que en su casa paro hace un tiempo Pablo Romiti, otro viajero de muchas anécdotas y me dice que una pena no quedarme a conocer esos lugares, quizás en otro viaje uno nunca sabe.

En Charbonier aprieto los dientes y encaro el camino de tierra a San Marcos Sierra, primer tramo agradable, luego la maldición, piedras, subidas, mas tierra, mas piedras sueltas, y camino roto por las lluvias. Fueron 12 km que parecieron 70 y una vez al encarar la bajada (que también debía hacerla caminando y frenando, me caí 3 veces) se ve la ciudad, el valle, el rio, una hermosa vista, que hace a este pueblo lugar predilecto de hippies y amantes del silencio y la paz.

Me aprovisiono de comida, ya debo recuperar peso nuevamente y me dirijo al camping, hay varios, pero espero en La Quebrada y me atiende un chico de nombre Pablo muy amable, macanudo y atento, por lo que decido quedarme un día más allí, adelantar algún blog, pero no me dio tiempo ya que fui a conocer el cerro de la cruz desde donde se tiene una hermosa vista del pueblo y aledaños. Se me acerca Tato Giramundos, un muchacho que una vez viajo en bici con un amigo por España y Portugal y tiene a la entrada del pueblo su casa/hostel, también un muchacho que para en el camping y me cuenta que con su novia dejaron los trabajos y en moto están viajando rumbo al norte, Salta, Jujuy a ver que les depara la vida, tienen 23 años y desarmando lana les escucho decir que deben ver la manera de generar una entrada de dinero, el mal necesario, sino no saben hasta donde llegaran.

Me animo con la harina, improviso una mesada y hago una especie de tortas parrilla, prendo fuego, al asador…. En medio me quedo sin leña y lleno de olor a humo, las guardo semi cocinadas masticando bronca y me hago unos fideos con tomate y atún, que estaba para chuparse los dedos, veremos al día siguiente si tienen suerte las Chiapatas, como las llamo un hippie que paso y miro…

Parto nuevamente ya con rumbo Cruz del Eje, y nuevamente bajar hacia el sur, me detengo solamente para comprar salamines y pan y sigo rumbo, aquí sí que desoladas las rutas, una planicie amplia que se ve la ruta por varios km y vuelve el sol que no perdona y la vegetación me hace acordar a Santiago del Estero, y también se aprecian varias garitas llenas de botellas con agua que rinden culto a la Difunta Correa, se nota que en estos lados no abunda el agua.

Al aparecer nuevamente las cuestas me doy cuenta que subo el comienzo de las cumbres que ya deje atrás, para pasar al otro lado, y perfilarme hacia la zona de Traslasierra, pero aún falta mucho aunque ya se siente en las piernas de nuevo el camino hacia arriba.

Antes de las 17 llego a Villa de Soto, averiguo un camping, sin agua caliente, en una YPF me sugieren un lugar muy improvisado, y como en el camino me toco bocina una camioneta de los bomberos de Córdoba se me ocurre llegar hasta los Bomberos Voluntarios. Allí amablemente uno consulta con su jefe y me indica allí al costado del galpón al lado de un tanque de agua contra la pared del vecino y armo la carpa, por allí pasa una calle y me avisan que están robando mucho, por lo que aseguro la bicicleta con candado, y paso una noche tranquila, pese al frio, y la lluvia que amagaba la tarde anterior, paso de largo.

Compro en una Forrajera un mix de almendras, pasas, castañas, maní, e improviso un desayuno, aquí se complica el frio porque al pedalear entro en calor y en las subidas transpiro y en las bajadas me congelo de frio con el viento, habrá que ir poniendo cuidado en estos temas para no terminar resfriado o aun peor.

Ahora si, a San Carlos Minas, cerca, pero se pone más duro el camino.

Hasta la próxima !!!

“ Un poco de amigos, Siempre lo hacen sentir a uno querido… ”

Pese a dormir bajo techo y dentro de la bolsa de dormir se nota el frio que empieza a ser más bravo en esta zona. Tranquilo armo las cosas ya que serían distancias más cortas pero con esfuerzo mayor. Me doy el lujo de mi súper desayuno y arranco, próxima parada Villa Giardino.

De nuevo subidas y más subidas que se amenizan un poco con cada auto o camioneta que pasa llevando bicicletas y toca bocina alentándome, ellos van al Desafío del finde, yo pareciera que cada día corro un Desafío….

Hermosas vistas, hermosos pueblos, paso tentado por Huerta Grande pero decido avanzar un poco más, hoy arriban mis amigos, pero decido ir un día antes de la carrera, asi que consulto en Villa Giardino y me indican un camping, alejado de la ruta, y yo tenía un contacto de Warmshowers  y decido ir al encuentro de esta chica, que vive en el Camino de los Artesanos…

También, alejado de la ruta, hacia el otro lado, subo una avenida un par de kilómetros, se convierte en tierra llegando al pie de la sierra, y allí un enorme cartel me indica, que ese camino va hasta la cumbre, pintoresco, ameno, muy bonito, pero las piedras y cuestas para una bici cargada como la mía, no lo hacen para nada bonito. Me adentro casi un kilómetro y no recibo contestación de esta chica que debía venir a buscarme, como se hacían casi las 3 de la tarde delibero, y decido desistir, deshago el camino andado, y vuelvo al centro, y voy hasta el camping, casi 4 km hice en subida, en fin, por algo pasan las cosas, una constante últimamente. Entre idas y venidas, sin poder dar con el camping, entrando y perdiéndome en cuanto camino entraba, llego, una pileta gigante, una casa, comedor, bar y una familia alrededor de una mesa. Le comento que me envían de informes de Turismo y e dice el señor que están cerrados, que es todo un presupuesto abrir el camping si no hay acampantes seguidos…… Ante mi cara de decepción le dice al hijo que barra un poco y me ofrece un quinchito acá atrás…  Lo acompaño y es una especie de barra que se ocupa en verano cerca de la zona de pileta, allí adentro me dice que arme la carpa, está haciendo frio por lo visto.

Doy una mirada a mi alrededor y no puedo creer, atrás un arroyo que alimenta la pileta, tiene más de 600 metros, voy caminando hasta el final donde se desvía del rio, hay otra sección del camping que se cruza el arroyo por un puentecito, varias cascadas en su recorrido, hago unas fotos, tengo para mí solo el camping y la verdad estoy extasiado de tanta naturaleza y silencio. En el fondo agradezco no haber tenido respuesta a los mensajes que envié, que me respondió esta chica cuando ya me instalaba y que estaba en la sierra, que le avise cuando llegara.

Apuro unos mates sentado en una cascada, medito y pienso, me abrigo, extraño, mucho más al parecer cuando me encuentro con lugares donde desearía tener al lado a mi madre y poder compartir con ella por ejemplo ese majestuoso paisaje.

Aprovecho y lavo algo de ropa, improviso arroz y atún de cena y rápido me acuesto, se nota que bajo la temperatura, al otro día tengo congelados los pies, menos mal que estuve en el reparo de ese quinchito….

No tuve oportunidad de agradecerles en persona, pero le dejo el mensaje a la mujer y una calcomanía al hijo más pequeño, muy terrible jeje, y parto, ahora sí, Rumbo a La Cumbre de una buena vez.

Pedaleo sin prisa, pero sin pausa como dicen, y en una de las tantas subidas de un auto me gritan y más adelante frenan, Es un grupo de ciclistas de Resistencia que vino a mirar el Desafío y a pasear. Moni, Marita, Gilda, Ana y dos amigas más que no reconocí ya que me saludaban y estaban emocionadísimas al verme, me alegro ver alguien conocido después de tantos días la verdad.

Sigo y en el camino también otro auto de amigos me indican que en la terminal era el evento, que al llegar me sorprendió la cantidad de autos que había por todos lados, sinceramente creo debe ser uno de los más grandes del país, 5000 corredores, todo el pueblo y aledaños copados por ciclistas.

Al llegar alegría y saludos con cada uno de mis amigos bikers de Resistencia, y claro, más de un curioso que me consulta por la bici, de donde vengo, a donde voy, y algún otro que desea hacer lo mismo y tiene postergado dicho sueño, a quien obviamente aliento a que vaya por sus sueños sin pensarlo tanto.

Mis amigos Ariel Silenzi, Gustavo Solá, Osvaldo Sandoval y Federico Ratti amablemente me alojan en su cabaña que está en San Carlos, a 9 km más de La Cumbre, bueno, última pedaleada por estos dos días al menos, y a dormir calentito y compartir con conocidos, un poco como si estuviera en casa.

Luego de la carrera, todos terminaron emocionados, exhaustos y al borde del llanto, la verdad una muy linda experiencia. Al día siguiente, armar rápido y despedida, a seguir hacia arriba, me espera Capilla del Monte o San Marcos Sierra, veremos….

 

Hasta la próxima !!!

“ Aquí uno va conociendo, De a poco, De que esta hecho… ”

Al fin dejo de llover, alistar las cosas, y partir, me queda por delante un periplo importante, hasta ahora nadie me dijo que es un Paso sencillo, El Camino del Cuadrado. Las primeras dos subidas eran cuestas importantes, lo sabía, me advirtieron. La primera subo hasta la mitad, me vence, aliviano ropas, mangas cortas, termino de subir caminando empujando la bici, no es tarea sencilla tampoco. En medio de ambas subidas compro un pan casero (sería lo único que comería en todo el trayecto), y avanzo; si no fuera por algunos esporádicos autos, sería totalmente desolada la ruta. En donde creí que se llegaba a lo más alto freno, puedo ver abajo la ciudad de Salsipuedes, mas allá Rio Ceballos, y sobre el horizonte se extiende Córdoba, la verdad me emociona haber llegado hasta allí pedaleando, parecería ser el techo, y si tuviera binoculares especiales, diría que puedo ver el Atlántico.

Llego hasta una cabina de policía, extenuado, a la derecha sale un camino de tierra, 4 km hasta un camping que dudo este abierto y es lo único que hay en el camino, consulto con los policías que me indican que debo bajar para ir al camping y amablemente me dicen que hacia La Falda no es camino para bicicletas, que puedo provocar accidentes, amablemente les contesto también que tengo un espejito retrovisor y que en el caso de tener autos en ambos sentidos, me bajo a la banquina. Ya que me tiraron tan buena onda, decido tomar un trago largo de agua y seguir hacia adelante, que me agarre la noche donde sea, ya inconscientemente iba mirando al costado de la ruta si encontraba algún reparo adecuado donde hacer frente a la fría noche.

Sigo y cada cuesta ya la hago decididamente caminando empujando la bici que cada vez pesa más, las subidas son interminables y he llegado a estar subiendo más de media hora, descansando y meditando por que se me ocurrió venir por aquí.

Después de 4 largas y agotadoras horas de más caminar que pedalear y subir cuestas imposibles empiezo a ver un borde, un valle, pero cada subida era un descanso para la siguiente, ya vi un cartel, La Falda 18 km, que serían pocos, pero más de lo mismo no iba a soportar ya que tenía poca energía y fuerzas a esta altura.

Perseverando e insistiendo ciegamente sigo hasta encontrarme con una bajada del lado de adentro de un cerro y abajo una ciudad, será lo que creo??. Un obrero señalizando obras en la ruta, freno y consulto, cuánto queda? Me dice que son 9 km, y la palabra mágica, todo en bajada!!!!….. Casi lloro de alegría, no podía creer, apuro a sacar la GoPro pero con el bolso delantero no tengo visual por lo que la sujeto con la mano izquierda, empiezo a bajar un camino sinuoso a una velocidad de 45/50 km con curvas y contra curvas, un disfrute por partida triple, por completar el camino, por llegar, y por hacer ese camino en bajada prácticamente sin esfuerzo, sentir el viento frio en la cara, no tiene precio, admirar ese valle, ese espectáculo de sierras y la ciudad…

Al llegar abajo pedaleo un trecho, y una primer subida de entrada a la ciudad que no podía creer, era para darse media vuelta e irse, en una recta hasta el centro voy consultando hoteles, estoy muerto y necesito descansar y reponer energías, nada, todo ocupado, Congresos, Desafío de Rio Pinto, etc. Eso sí, los campings, cerrados.

Odie verdaderamente La Falda en la entrada todas subidas en plena ciudad, el de Turismo me dice “y si, estamos en las Sierras”, sin saber por todo lo que vine pedaleando, en fin, a pasos del centro ubico un hotelucho que me dio buena espina la encargada y me quedo esa noche, cochera al frente, más de 4 viajes al 1er piso con alforjas y bolsos por la escalera, baño y al lado una pizza y al sobre, extenuado pero un día más que productivo y con un sabor a que todo se puede.

Al día siguiente todo el proceso de bajar los bolsos y armar la bici para ir hasta el dique a 3 km donde hay un camping, aunque obvio con muchas subidas. Al llegar allí cerrado, sigo camino hasta el complejo 7 cascadas pero más que el precio de la entrada me dio temor el acceso, una bajada muy dura, que el tema iba a ser salir de allí. Retrocedo hasta el dique y me preparo un mate, pensando que iba a hacer, debía encontrarme con mis amigos que venían a correr el Desafío de Río Pinto, pero recién el finde.

Vuelvo hacia la ciudad pero antes del camping paro a consultar unas cabañitas muy bonitas, les dicen Dormis, y me atiende el dueño Cacho, un santiagueño muy amable y decido quedarme allí, almorzar tardíamente las porciones de pizza que pedí me las envuelvan para llevar la noche anterior a la orilla del lago del Dique y después lavar algo la bici, y tomar unos mates en la costa del lago con el sol de único acompañante, final de este día corto, pero el comienzo de una etapa donde los kilómetros serian menos, pero el esfuerzo y desgaste el doble.

 

Hasta la próxima !!!

“ Dios los cría, Y el destino los amontona… ”

Al salir del camping La Toma y transitar ese hermoso sendero me sentía ansioso y tranquilo al imaginar todo lo que venía por delante, vistas magnificas, lugares desconocidos, cada día una aventura diferente, etc…. Me duro lo que dura un suspiro al llegar a la primer subida, en curva y la verdad son como atentados a la moral, cada subida, prueban constantemente el temple de cada uno. Coloco el cambio más pequeño, raciono la energía y pedaleo parejo, hasta llegar arriba….

Las vertientes de la granja paso a mil, todo en bajada, tocando el freno en las partes rotas y con pozos, pero sin ver mucho, lo que si a cada costado de la ruta las calles que salen suben impresionantemente las sierras….

Se nubla de golpe y se esconde el sol, empieza a hacer más frio y resulta que la altura ya es considerable, llego a Agua de Oro y me detengo en un mercadito a comprar bananas, manzanas, atún y pan con queso….. consultando también algún camping cerca y nada sobre la ruta, cosa que me complica ya que subir con la bici cargada cuesta demasiado.

Me detengo antes de un puente y apuro medio baguette con queso y palitos de almuerzo, ya son las 14:30 y debo abrigarme porque baja la temperatura.

Sigo y cada vez cuestan más las subidas, termino pasando de largo los datos de campings y la verdad todos están cerrados ya que no es temporada y no vienen muchos loquitos en esta época del año.

Sigo y llego a Salsipuedes, foto obligada con el cartel con el nombre para mi hno más chico que bromea sobre la dificultad de salir de allí, quizás vaticinando, el pronóstico para mañana es lluvia….

Busco según el celular un eco barrio VillaSol y me aventuro en un camino lleno de piedras filosas que se hace imposible transitar, llego y no hay nadie, no permiten la entrada salvo previa coordinación, las casas están más arriba, opto por darme media vuelta, ya veré mas ecoaldeas en la provincia asumo.

Sigo hasta la oficina de turismo y no me dan buenas noticias, campings y cabañas lejos, en dirección hacia donde voy pero con el tiempo nublado, frio y demás quiero instalarme cuanto antes. Sigo y camino a averiguar un camping con “dormis” (suerte de piecitas), me saluda una familia y decido dar la vuelta y regresar, los saludo y les consulto sobre este lugar, el señor muy amable me comenta que arriba de su lavadero de autos justo hoy dejo el departamento un inquilino que tenía, si me quería quedar, me cobraba barato. Dudo, la verdad me quería quedar, pero desafiando la suerte, me dirijo hacia este otro camping, luego de dos bajadas impresionantes asumo que no hay chance de volver atrás…

Luego de salir de la ruta, camino de tierra y más subidas, cruzando vados llego al final del camino, una gruta de la virgen de Itati, preguntando llego a los dormis, complejo modesto, con piecitas y me asigna una el dueño, desarmo las cosas, entro la bici y consulto el baño, la caldera la prenden recién a las 20, me entretengo matando arañas con el off y encendedor, hobby peligroso dentro de una cabaña, pero al parecer hace una temporada no dormía nadie allí…. En eso miro hacia la puerta y veo desde el techo descender caminando hasta el marco de la puerta una araña como en las películas…. Instintivamente me subo a la cama y sonriendo pienso “que salame, no está en el piso”; me digo a mi mismo que esto se llama karma, y viene a vengarse de sus familiares más pequeñas, también se me cruza el interrogante de cómo iba a dormir a la noche, en fin, gracias al nuevo wd40 con piquito tengo más alcance con el fuego y logro herirla para tomar el palo que uso de patita en la bici y terminar la cuestión, eso sí, costo dormir sin pensar en arañas….

Al día siguiente puedo darme al fin mi desayuno favorito, banana, semillas, espirulina, nueces, maca, almendras, miel…. No es lo aconsejable la variedad, pero necesito mucha mucha energía, ya baje dos agujeros del cinto y en breve será un alambre el que pedalee jajajaja…

Se cumplió el pronóstico y luego de una densa niebla que cubría todo como en las películas, se largó un buen chaparrón, día horrible y no se puede evitar ser presa de la nostalgia, procuro avanzar con el blog, recordando cosas, armando para tener listo cuando tenga conexión a internet, comiendo y descansando un poco.

Tengo dos vecinos, al parecer viven aquí en las piezas de al lado, uno que solo me saludo de lejos y no se a qué se dedica, solo que todo el día con la radio fuerte, canta, habla solo y va y viene de aquí para allá; el otro Pedro Bonilla, 62 años, ex futbolista, maratonista, y creo se dedica a la jardinería ahora, se quedó embobado con mi bici, se ríe y me dice loco al contarle de dónde vengo, mira las bananas y dice que come igual, las cosas que tengo, todo, hace unos años el hacía lo mismo, con menos equipaje pero anda por todos lados en bici o corriendo.

Al parecer los que estamos medio locos terminamos en un albergue al costado del rio donde termina el pueblo Salsipuedes, cada uno con su locura a cuestas, 3 vidas que se cruzan en un punto determinado y el día de mañana se separan para no verse nunca más, esas cosas raras que tiene este viaje, ver como cada vida es distinta, como al charlar e intercambiar dos palabras con alguien puedo robar una carcajada con algún chiste, y sentir que dejo en esas personas un recuerdo, quizás luego lo olviden, pero dirán que una vez paso un loquito, con una bici llena de bolsos y cosas, que venía no sé de donde e iba no sé hasta qué lugar, pero que tenía una sonrisa de oreja a oreja, y contagiaba esa alegría a su paso; viviendo.

 

Hasta la próxima !!!

“ Venimos solos al mundo, Y solos también nos vamos de él … ”

De Altos de Chipion partí bien desayunado, con frutas y duchado (dos veces jeje). Fue un trayecto tranquilo, con algo de viento en contra, y llegue a las 16:30 a La Para, decidi quedarme allí, consulte en una Ypf y me permitieron armar la carpa, al tener ducha caliente aproveche y me duche temprano, luego mientras armaba el mate y desarmaba la bici se me acercaron dos camioneros de San justo muy macanudos a saludar y preguntar sobre el viaje….

La noche paso tranquila, con menos mosquitos y pude ver un cielo totalmente estrellado y se veía la via láctea con mas nitidez que en otras ciudades.

Para salir mas rápido tome un café al paso en la estación de servicio y comi unas galletitas, después de mirar las distancias  y como venia cansado pensé parar en Obispo Trejo pero cuando llegue eran las 13:30 y conforme a las malas decisiones que vengo haciendo, decidi seguir, con el sol fuerte, al salir del acceso el viento en contra, hacia temer una jornada cansadora, bajo el rayo del sol, llegue a Cañada de Luque a las 17, en esas 3 hs saque unos choclos de un sembradío pero estaban rojos y durísimos los mirlos, solo sirven para semillas, para animales, hectáreas y hectáreas solo para alimentar animales…

Alli arme la carpa al lado de una estación de servicio vieja y el baño ni lo use, de cena arroz con mejillones para premiar la agobiante jornada de pedaleo.

Al otro dia arranque temprano y confiando mal en el gps que arrojaba una distancia de 45 km a Jesus Maria, cuando en realidad eran 65 de los cuales los primeros 35/40 fueron con viento en contra, hasta  Villa del Totoral, de allí con las ultimas fuerzas encare hasta Jesus, pero ese tramo fue el mas sufrido de todos, el trafico imposible, los camiones sin cuidado, los automovilistas, están verdaderamente locos, no entiendo el apuro y la desconsideración por el prójimo, la verdad una locura, sumado el estado desastroso de las banquinas y las subidas que me hacían explotar el corazón…… Ese tramo lo había hecho innumerables veces en auto y la verdad lo sentí completamente distinto, entre a la ciudad con una angustia inmensa y cargado de emociones mas que nada por extrañar el hogar y con una sensación de estar exhausto y haciendo un sacrificio enorme, me detuve a llamarla a mi madre, avisarle que llegue y hable con mi Papa también, a ambos los extrañaba muchísimo.

Averigue campings pero al no estar en temporada tenia cero chanches y un interrogante a 6 km en las afueras. Opte por ir al centro, realice el recorrido que siempre hacia antes y al tomar la avenida se me ponen a la par dos señores en mountain bike, charlamos unos metros, y les comento que buscaba el camping, se ofrecen a llevarme al club que esta detrás del anfiteatro donde se hace el Festival de Doma, allí recibimos respuestas negativas ya que no estaba habilitado, les digo que voy a una ypf del ingreso y Luis Lazarte me acompaña ya que vive a dos cuadras de allí. Consultamos al playero que lo conocía y me indico detrás en que zona armar, vemos con Luis el lugar y antes de armar me invita amablemente a su casa a tomar unos mates. Llegamos y su señora nos prepara dos tazas enormes de mate cocido caliente con biscochos, expectacular, la verdad me calentó el cuerpo, mire su pared atiborrada de trofeos, faltaban aproximadamente 90 que había obsequiado, y me relata los viajes, carreras y anécdotas de sus mas de 20 años de ciclismo, tardío, ya que empezó a la edad de 46 años recién a pedalear.

Apuro el cocido y me despido amablemente con una sensación rara también, después de unas fotos y prometer encontrarnos en Rio Pinto la semana siguiente, me voy a armar la carpa.

La noche fría paso sin novedades, un poco molesto ya que no había ducha y venia de otro dia sin ducharme, pero a la mañana siguiente me visita otro angel del camino, una amiga de Resistencia, Maria Laura, que estaba en Cordoba por temas familiares se pego una escapadita y fue a tomar unos mates y charlar, la genia me dejo unos alfajores y medialunas y también bolsas de galletitas que mando el padre. Mas alla de las cosas, el momento, la charla y el cariño de la gente cercana que hace tan bien y ayuda un monton en estas situaciones cuando se empieza a flaquear.

Como debía viajar a Resistencia se va antes del mediodía y al estar terminando de armar la bici llega Luis a saludarme, me trae de regalo una remera de ciclista que guardare con gran cariño ya que me dio muchísima fuerza todo lo que me dijo respecto a mi viaje…..

Pensaba pasear y comer unos salamines por la Colonia pero fui rumbeando hasta Ascochinga, donde vi unos paisajes extraordinarios, pude sacar unas fotos y me encontré con las primeras subidas fuertes, mi dios, hay un viaje antes y un viaje después……. La primer subida fuerte era como una pared, me vencio, los últimos 30 metros tuve que bajarme y empujar la bici caminando…. Luego dos subidas mas seguidas acompañadas de sus respectivas bajadas, El camino sinuoso se llama antes de llegar a Ascochinga.

La verdad Paisajes hermosos, sacados de un cuadro, pueblos entre 3 y 4 km de distancia, metidos en las sierras.

Llegue a La Granja y luego de consultar en Turismo me decido a largarme a un camping metido en el bosque, paso un vado con agua y de nuevo a empujar la bici , piedras mas grandes, mas pozos, se cierra el bosque, se oscurece,arboles y mas arboles, hace frio, un camino impresionante, silencioso, hermoso y llego después de casi 2 km al balneario La Toma, un camping espectacular con mucha gente jugando al futbol, tomando mate, caminando, consulto y antes de elegir lugar averiguo para lavar ropa y hay 6 piletas para ese fin, una hora para lavar y colgar lo que tenia sucio de hace días ya, luego pregunto por el agua caliente y me informan que a las 20 prenden la caldera recién.

Al caer la tarde se empiezan a ir y quedo solo en el camping, con la familia cuidadora, cuelgo la ropa y empieza a lloviznar, aprovecho a armar rápido la carpa ya que se hace de noche y lo hago mas cerca de la casa, luego con una linterna voy a bañarme, reparadora ducha caliente que me activa la circulación.

Decido salir de la carpa a cocinar algo y escucho del otro lado del rio unos aullidos, hechos por algún bromista asumo, pero fue suficiente para que cambie mi menú por unos mates rapidos y galletitas. Se ve en la penumbra como va bajando la niebla y con ella el frio, apuro los últimos mates y me meto adentro, para abrigarme bien y descansar sin sobresaltos hasta el otro dia. Agradezco haber traido otra campera bien abrigada ya que a la mañana hace muchísimo frio y me voy antes que salga el sol al borde del rio a tomar unos mates en las piedras.

Hermoso comienzo de semana y luego de tomarme mi tiempo de armar todo mas la ropa a medio secar parto del camping cerca del mediodía despidiéndome de Diego y su señora, la verdad altamente recomendable el lugar, muy muy lindo, si tienen oportunidad, vayan a conocerlo.

 

Hasta la próxima !!!

“ Iba a ser lindo y muy hermoso, nadie dijo que iba a ser fácil … ”

Mientras escribía el post anterior deje cargando el celular en la gomería de la Ypf, y me respondio una solicitud de Couchsurfing que había enviado Leandro Gomez un muchacho de Sunchales, estaba volviendo de Rafaela donde cursa la carrera de Comunicación Social y que me esperaba su madre en su casa, me cambio el dia la verdad….. Pasar de estar en la intemperie a estar bajo techo, con el calor familiar, mates, torta de chocolate, cena abundante y con todo el cariño de su madre, la verdad una caricia que hacia falta, luego un sueño reparador y al dia siguiente una ducha caliente que renovo todas las energías, sin lugar a dudas un párrafo aparte a la amabilidad de Leandro y su familia, eternamente agradecido……

Alli estuve hasta las 11 ya que no dejaba de lloviznar, hasta que decidi salir igual, ir hasta Colonia Aldao y pasar ahí el resto del dia. Al retomar la ruta empeoro la llovizna, me puse el piloto pero el viento helado en contra me lo embolsaba y parecía que iba hacia atrás con la bici. Me lo saque y entre cerre los ojos, apreté los dientes y le di hacia adelante en ese dia cada vez mas gris…. Asi llegue a la Colonia pasadas las 13 hs, no había nadie, parecía un pueblo fantasma, disminuyo la llovizna por lo que comi un alfajor santafesino y me jugué hasta la Paquita, me esperaban 42 km mas…

Los camiones que pasaban me rociaban agua que como se encharcaban en la banquina era barro, ni aclarar que parecía que iba a la guerra con la cara toda sucia….

Al llegar al limite, no existía ningún cartel que indicara que entraba a la provincia de Cordoba, solo uno que anunciaba el limite interprovincial, una ruta desolada que recién a 20 km de la Paquita empezó a cambiar su cara ya que amago con salir el sol…

Al llegar a La Paquita fui a la comisaria porque nadie sabia decirme donde podía armar la carpa, golpee y estaba cerrada, abria  a las 17 al parecer que fue cuando salio un policía y me dijo que el único lugar lo ocupaban para San Expedito estos días, que pruebe en Altos de Chipion, a 12km, siendo las 17:20 y con viento en contra me arriesgue a llegar antes que oscurezca ya que se había nublado y aparentaba diluviar.

Luego de gastar las ultimas energías pregunte por un predio que se veía aceptable para armar la carpa pero la encargada no aparecia, me advirtieron de la invasión de mosquitos, baje a comprar bizcochos y al regresar mate 3 mosquitos al sentarme en el asiento de la bicicleta, impresionante, asi fui de un lado al otro del pueblo hasta que decidi alojarme en el hotel del Club deportivo, evitar los mosquitos, alimentarme bien y evitar otra noche de lluvia y frio en la intemperie……

Ya en la provincia de Cordoba, esperando que sean nuevos paisajes y gente por descubrir, siempre ayudado por el buen clima para que todo salga redondo…..

Hasta la próxima !!!

 

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